Alicia Rodríguez

La conexión de Alicia Rodríguez con la música es más que evidente. Esta periodista nacida en Santa Coloma de Gramanet ha colaborado en gran parte de la plana mayor de los medios especializados del país (Rockdelux, Mondosonoro, Go Mag, Ruta 66…por mencionar algunos), siempre proyectando una mirada ecléctica y pasional en sus artículos y entrevistas. Fue directora de la Guía del Ocio de Barcelona e, incluso, en los últimos tiempos, decidió invertir su bagaje, su tiempo y su entusiasmo en Alicia Música, una promotora que cuenta en su cartera con clientes tan distinguidos como Kiko Veneno, Soledad Vélez, Nick Lowe o The Godfathers. La escritura es la herramienta con la que Alicia enfoca su visión del hecho musical y la inevitable conexión con la vida y sus circunstancias, bien desde una perspectiva analítica y pragmática (su doctorado en ciernes versa sobre el ‘Punk Rock y la Postmodernidad’) o desde el perfil más literario, como resulta en el caso que nos ocupa. Ha publicado su primer libro, ‘Fénix‘ (66 rpm Ediciones, 2016), una colección de poemas, que tienen una más que evidente relación con las canciones, desde el prólogo escrito por un Nacho Vegas en el papel de amigo y cómplice inspirador hasta los detalles y las menciones que serpentean por las palabras que componen este volumen, tal y como cuenta la propia Alicia en esta entrevista.

Portada de 'Fénix'
Portada de ‘Fénix’

Escribe Nacho Vegas en el prólogo, que con los poemas de ‘Fénix’, Alicia Rodríguez “trata de evitar denodadamente quedar atrapada en ese jeroglífico de miradas miopes que nos acecha día sí, día también” (aludiendo al primer poema del libro Vis-à-vis de rien’). ¿Estos poemas son parte de una huida, de un viaje interior o de ambas cosas?

Estos poemas son parte de ambas cosas, y de muchas más. Javier Pérez Andujar, escritor a quien admiro, dice algo así en su último libro como que en ocasiones se escribe cuando no te quieren, pero no sería justo centrarlo solo en eso. Lo del viaje interior es la base de todo, pues cuando suceden ciertas cosas a tu alrededor, incluido el desamor, sufres una buena sacudida que propicia eso mismo, realizar un viaje más interior que exterior. Pero en todos los ámbitos de la vida, no sólo en el sentimental: todos esos acontecimientos te van modelando y transformando como persona. Iba a decir: y te hacen más fuerte, pero eso no lo tengo tan claro… Como tampoco estoy segura de que seamos capaces de no tropezar con la misma piedra. Digamos que fue un año bastante introspectivo, y con la perspectiva del tiempo te das cuenta que la fuente de inspiración basada en el desamor es infinita. Yo cada verano hago más bien viajes interiores, no soy mucho de viajar. Para mí es el momento del año en el que paro a reflexionar y pensar en nuevas ideas en vez de huir a lugares exóticos a los que tampoco alcanzaría mi economía, pues como mucho tomo un tren cerquita para Girona o para la playa o me voy a bares, y así aclaro mis ideas y se me ocurren cosas como, por ejemplo, este libro.

Mantienes una importante trayectoria como periodista, con colaboraciones en medios como Rockdelux o Ruta 66, donde la literatura suele dejar paso a la disección objetiva. ¿Cómo surgió la necesidad de emprender este vuelo con ‘Fénix’? 

Bueno, la disección nunca es objetiva, aunque escribas en medios musicales. Sí argumentada, pues se trata de periodismo. Lo de la literatura es otra cosa, para empezar considero que es mucho más seria para alguien como yo de formación estrictamente periodística…Yo no me considero escritora en mayúsculas ni jamás lo pretendí, simplemente soy alguien con inquietudes y entre las muchas que tengo estaba la de escribir un libro. No necesariamente basado en hechos reales, aunque sería absurdo negar que en gran medida se nutre de algunos momentos que he experimentado. Más bien fue un reto conmigo misma, intentar acabar algo que empecé, poner la energía en un proyecto… ya que como buena Géminis tiendo a la dispersión. Y en ese sentido sí me siento plenamente satisfecha de haberlo conseguido.

Cuando ‘Fénix’ iba ya a imprenta me entró un poco de pánico al saber que todo esto lo había escrito sin ser consciente de lo que conlleva realmente

¿Son poemas que surgieron del tirón o los has ido escribiendo a lo largo de cierto tiempo, esperando en un cajón al momento idóneo para ser publicados?

Pues los poemas brotaron mientras trataba de escribir una novela. Llevaba unas 50 páginas y quería incluir algún poema que aportase algo de ritmo y musicalidad a la novela, como si fuera una letra de una canción. Bueno, eso lo sé ahora, en el momento sólo me fui dejando llevar, que es algo que suelo hacer en la vida. Al final dediqué todo el verano del 2015 a escribir poemas. Fue una temporada interesante, por eso que te decía de volcar todas tus energías en algo propio y que servía para rendir tributo a todos esos Fénix con los que yo me he rodeado, así como para cerrar un capítulo en mi vida personal.

Alicia Rodriguez. Foto: Desi Estévez
Alicia Rodriguez. Foto: Desi Estévez

Creo entrever una estructura que sigue la línea que marcan los poemas: desde la desazón y el desconcierto de ‘Vis-à-vis de rien’ o ‘Desde el dolor’ hasta el final pensando en un “buen lugar en el cielo” y a través de un viaje de idas y venidas emocionales. ¿Querías contar una historia, al estilo de la secuenciación de canciones en un disco conceptual o se trata de algo no premeditado?

Bueno, no fue premeditado, intentas darle un orden a los poemas temático, eso sí. Aunque todos esos estados emocionales son complementarios: se puede sentir amor y desconcierto a la vez, dolor y esperanza…. Siempre que escribes quieres contar una historia, pero no era la idea crear algo conceptual, porque si algo me caracteriza es que ¡no soy nada conceptual!. Yo creo que se escribe de muchas cosas a la vez, incluso cuando el tema parece ser solo uno. Se cuenta lo que se es, y se es lo que se ha vivido, lo que te ha marcado y lo que proyectas vivir. Es una mezcla de todo.

Francia está muy presente en todos estos versos: Marguerite Duras, Boris Vian, Saint-Germain, cierto existencialismo, el olor a jazz… ¿Es la orilla izquierda del Sena parte de un imaginario inevitable para invocar a las musas?

Tengo familia francesa, tíos, primos, algunos amigos franceses también…pero sobre todo es por el tema cultural: literario y poético. Es inevitable que pase, si crecí con ‘Las Flores del Mal’ de Baudelaire y leía a Rimbaud haciendo majaderías en el aula, como subirme al pupitre para recitar su obra como hacían aquellos chavales de ‘El Club de los Poetas muertos’, (ríe). Qué ingenuidad más bonita aquella… Mi primer viaje importante fue a París y volví a la fuerza a casa. Allí me siento siempre como en casa. Me gusta la canción francesa, el jazz y en filosofía. He caído rendida muchas veces ante el existencialismo. Digamos que la France me ha marcado, aunque no la conozca tanto como parezca. Pero tampoco es necesario: la literatura es ficción y anhelo. Y mitificación, claro.

Tu estilo es muy directo y depurado, parece que la intención al escribir estos versos era la de encontrar la palabra exacta sin que la fuerza interior del poema se viera resentida. ¿Es así?

En todo poema se intenta dar con la palabra exacta que además consiga captar la fuerza de la idea. Pero no siempre es fácil. Sí que es cierto que tengo un estilo directo, o eso me han dicho, será porque soy un poco punk y no me gustan los rodeos (ríe). Cuando se escribe desde las entrañas sucede así, y además cuando no está tan rebuscado y es más directo entra en juego el subconsciente, en el que cada vez confío más. Ya lo decían los surrealistas hace tiempo: escritura automática. Cuando lo racional tampoco te da respuestas, a veces funciona tirar por la vía directa de lo que te brota, en plan exorcismo. De todos modos intento que lo que escribo tenga un estilo sencillo y huya de impactar a través del uso de un vocabulario complejo (el cual tampoco poseo). Yo solo quería llegar a todo el mundo, y en ese sentido menos es siempre más.

Parece que las canciones han inspirado sobremanera tu escritura, algo inevitable sabiendo de tu bagaje. Aún así, ¿puedes citar algún escritor-no músico que puedas tener como espejo?

Pues a uno ya lo he mencionado nada más empezar, Javier Pérez Andújar. Nos une una tendencia a la nostalgia y una procedencia común: el extrarradio. Y eso, siento decir aunque suene a tópico que sigue uniendo mucho, pues sigo pensando que eres en gran medida lo que ves en tu infancia. De Carlos Zanón me gustan todos sus libros, la poesía, la prosa… es un auténtico todoterreno con un estilo bastante directo también, y con un buen gusto musical que deja latente en todas sus novelas y libros de poemas. Mi compañera Núria Torreblanca ha escrito un libro excepcional, ‘La Sonanta del gringo’, y también pienso en referentes como las mujeres escritoras a la sombra de sus maridos de la generación beat. Ellas escribían poesía maravillosa, siempre las menciono, así como a las chicas y chicos del Prostíbulo Poético de Barcelona. Zadie Smith me impactó con ‘Sobre la belleza’ y Vila-Matas y Pessoa también me inspiraron, así como Ángel González, uno de los genios de nuestra poesía. Sin olvidarnos de Luis García Montero o Leopoldo María Panero. Hay tantos…

El ave Fénix simboliza el resurgimiento pero su figura también implica delicadeza. ¿La elección del título de este libro pretende subrayar la versión con la que, a través de los poemas, deseas que los demás vean de ti? ¿O querías definir un acto de “honestidad brutal”?

Claro, escribir es una declaración de intenciones. Y un acto de honestidad tan brutal que realmente cuando ‘Fénix’ iba ya a imprenta me entró un poco de pánico al saber que todo esto lo había escrito sin ser consciente de lo que conlleva realmente: te expones a que cualquier persona dé con el libro y te pueda juzgar. Pero a estas alturas de mi vida si algo he aprendido es que lo mejor es que te conozcan como eres. Con todo, ‘Fénix’ no habla solo de mí, ni mucho menos. Alude a toda esa gente que me ha rodeado en la vida y me rodean, auténticos supervivientes de esta jungla vital. Algunos incluso aparecieron a posteriori, pero eso es lo bonito: siempre hay Fénix por el mundo. Ellos son mi motor y mi ejemplo diario y seguro que si leen esto sabrán identificarse.

Como hemos dicho es inevitable hablar de la música, de las canciones, de las letras de esas canciones (Marc Bolan, Boris Vian, Duke Ellington…). ¿Escuchabas mucha música cuando pensabas y plasmabas en papel estos poemas?

Escucho música en general, cuando pienso o escribo no suelo tener siempre música, pues me iba de casa a escribir, normalmente a bares, o en estaciones de tren, vagones, aviones…Me es más fácil escribir fuera de mi casa-oficina. Y como no tengo unos buenos auriculares pues no te creas. Aunque no hace falta que escriba con música. La música ya está interiorizada en mí las 24 horas del día, por profesión y hobbie. Incluso ando con un doctorado a medias sobre el glam, el punk y la postmodernidad. Y eso creo se nota no sólo por los referentes de músicos que cito en el libro sino por el ritmo de los poemas, y por el hecho de que cuando entregué el primer borrador no había apenas puntuación, como si escribiera una letra de canción más que un poema.

El prólogo de Nacho Vegas, las adaptaciones musicadas de Ramon Faura, Tori Sparks, Reyes Torío o Jolly Jumper… Al final se trata también de compartir algo tan personal con los amigos, como si tratara de una pequeña fiesta en la intimidad, ¿no?

Bueno, es que toda esta gente está en mi vida tanto con sus canciones como con su presencia, y era una forma bonita de rendirles tributo a ellos, que siempre me han apoyado. Yo dudo muchas veces, y estas personas que mencionas aquí siempre han sabido sacar lo mejor de mí y confiar en lo que hacía, diría que en algunos casos ciegamente. Y además son excelentes artistas, todos ‘Fénix’ a su manera, así que cómo no iba a contar con ellos para mis presentaciones pasadas y venideras…

Muchos de los grandes actos poéticos contemporáneos tienen una relación intrínseca con la música, por poner un ejemplo rotundo: el disco póstumo de David Bowie. ¿Crees que las fronteras entre literatura y música son cada vez más difusas? ¿Los géneros ya no son compartimentos estancos?

Los géneros nunca han sido estancos, otra cosa es que el marketing y los intereses culturales creados hayan querido separar una disciplina artística de otra, cosa que me parece un error. Es como quitar la asignatura de Música o de Filosofía del colegio, y considerar que no aportan nada a las Matemáticas o a la Historia del Arte. Me parece que estamos en un mundo muy dado a etiquetar y diferenciar, pero por eso mismo a mí los artistas, escritores o músicos que siempre me han interesado más han sido los capaces de crear obras más transversales, como Bowie o los renacentistas. La vida nunca es blanca o negra, diría que el gris es el color que predomina, y por eso mismo me apasiona la gente que relativiza y que además se interesa por tomar referentes de diferentes disciplinas, de aquí, de allá y del más allá (ríe).

Alicia Rodríguez hablará de los poemas de ‘Fénix’ en la próxima edición del Festival Altaveu, en ‘Quatre visions femenines de la literatura i el rock’n’roll’, un debate en el que también participan Sonia Barba y Nuria Torreblanca, y que estará moderado por Reyes Torío. A su vez presentará el libro en Gijón, el próximo 22 de octubre, en el Toma 3, dónde parece ser “habrá alguna que otra actuación musical sorpresa”. No son tan malos tiempos para la lírica.

Comenta con Facebook

comentarios