Pablo Maronda muestra uno de los vinilos que tiene en su casa.

‘Vibraciones’ (autoeditado, 2015) es el título del nuevo disco de Maronda, el combo formado por Pablo Maronda y Marc Greenwood (La Habitación Roja) que vuelve a contar con Paco Beneyto (Midnight Shots) y Alfonso Luna (Tachenko) para terminar de darle ese empaque de sonido de banda al proyecto. Un magnífico trabajo trufado de pegadizas tonadas de pop electrificado, teclados suntuosos y puntuales concesiones al folk como en la preciosa ‘Pastoral de tierras baldías’. Este último álbum es, además, un homenaje a los referentes sonoros, estéticos y vitales del propio Pablo Maronda, y qué mejor lugar para conversar un rato sobre sus entresijos que la propia casa del cantante y letrista del grupo, situada en una de las calles con más solera de Valencia. Pablo nos cuenta, sin pelos en la lengua, sus sensaciones con el disco, la industria cultural de este país y sus proyectos de futuro.

Para costear la edición y distribución del disco en vinilo habéis promovido el crowdfunding con la plataforma My Major Company. ¿Tan mal está la cosa? ¿Cómo se os ocurrió?

Realmente el disco ya lo hemos pagado de nuestro bolsillo, lo que ocurre es que queríamos recuperar el dinero de forma rápida para, a parte de ver como funcionaba el tema de la preventa y cuantos discos íbamos a hacer a modo de previsión, también para fabricar bolsas (tote-bags) y una serie de cosas que queríamos hacer. Como no tenemos compañía de discos, pensamos que, sabiendo que ya tenemos un nicho de mercado con gente que sigue a Maronda, lo más práctico era hacer un crowdfunding ajustado y muy realista. No hemos pedido 4.000 ‘pavos’ como se pide por ahí en discos que no están ni hechos. Nosotros ya teníamos el material preparado y era una forma de amortizar la inversión y ponerlo en marcha para fábrica. Nos habíamos quedado un poco “pelados” y no era cuestión de ir “sangrando” a los familiares. Ya tenemos casi todo el dinero recaudado y hemos llevado el disco a fábrica hace unos días.

Como no tenemos compañía de discos, pensamos que, sabiendo que ya tenemos un nicho de mercado con gente que sigue a Maronda, lo más práctico era hacer un crowdfunding ajustado y muy realista

Parece que la idea ha resultado bastante bien. ¿Repetiréis en el futuro?

No lo sé, de momento este método es fruto de una situación concreta. El anterior elepé, ‘La orfebrería según los místicos’, lo pagamos nosotros, con una segunda edición financiada por Discos de perfil. En este último, debido una serie de inversiones que se hicieron, como equipos comprados por Marc para el grupo, nos quedamos un poco “pelados” y optamos por esta vía. Creo que este crowfunding, más que un proyecto difuso, ha sido una preventa de discos y de material. En el fondo ha sido como hacer una venta anticipada.

Las cabezas visibles del proyecto sois tú, que pones el nombre, y Marc Greenwood, pero ahora con Alfonso Luna y Paco Beneyto tenéis más pinta de banda. ¿Por qué no os rebautizais como The Marondas?

(Ríe) ¿The Marondas? Suena como a “temarro” (Ríe). Pienso que los nombres escuetos son los que mejor funcionan, de hecho los grupos que salen con un nombre largo en este país se lo acaban acortando porque es mucho más práctico. En su momento nos pareció una manera de no rompernos mucho los cuernos a la hora de buscar nombre. También como sabíamos que iba a generar ciertas comparaciones al tocar Marc en La Habitación Roja era una forma de darle cancha a mi parte. Creo que el nombre está bien, es sencillo y a la gente se le queda que es lo importante.

No es una cuestión de personalismo, sino de Marketing, ¿no?

Sí, algo así. (ríe)

Marc vive en Murcia y no para de girar con La Habitación Roja. Tú vives en Valencia. ¿Cómo os las apañáis para sacar Maronda adelante?

Le envío demos y en ocasiones voy grabándolas y apartándolas hasta que coincide que viene unos días a Valencia y se las enseño, o voy yo a Murcia. Otras veces hacemos quedadas con Alfonso Luna y Paco Beneyto y les damos unas vueltas a las canciones, cosa que suele ocurrir con poca frecuencia. A lo largo del año nos acabamos viendo y le acabo mostrando a Marc lo que tengo escrito y así vamos poniendo las piedras para empezar a pensar en un disco. Las canciones las voy rodando a su vez en los conciertos que hago yo sólo en acústico para ver cómo funcionan, se las enseño a mis amigos y allegados, lo que me sirve un poco como bitácora para ver qué temas de los lotes nuevos molan y cuáles no. Yo hago una primera criba y sobre esa hace otra Marc. Vemos que canciones quedan mejor, cuáles de ellas tiene sentido que sean grabadas o que puede aportar él a cada tema. Algunas de las últimas se han quedado fuera aunque me gustaran mucho, bien porque eran excesivamente “folkies”,  porque no tenía sentido que se grabaran con banda o bien porque en ese momento dado hemos reiterado ideas que ya habíamos concretado antes de otra manera.

Las canciones las voy rodando a su vez en los conciertos que hago yo sólo en acústico para ver cómo funcionan, se las enseño a mis amigos y allegados, lo que me sirve un poco como bitácora para ver qué temas de los lotes nuevos molan y cuáles no. Yo hago una primera criba y sobre esa hace otra Marc

La portada y el nombre del disco son muy vintage. ¿Qué nos puedes decir sobre esto?

El nombre del disco es un homenaje a la revista Vibraciones, que recuerdo descubrir en casa de mis abuelos en los años 80, ya que mi tío la coleccionaba. Fue mi primer contacto con una publicación musical, la primera revista que cayó en mis manos y además me hacía gracia el nombre. El logotipo así como “chicloso” y de neón, puede parecer “demodé” pero encarna un especie de modernidad atemporal que a mi me gusta mucho. Para mí es todo un referente. El dibujo de la portada es de otro referente, en este caso familiar, ya que es obra de Sergio Cases, un amigo de mis padres de toda la vida, que es pintor y nació en México, vivió un tiempo en Perú y posteriormente se trasladó a España. Yo lo conozco desde pequeño, de ir de vacaciones con él, su mujer y sus hijos y siempre me ha fascinado lo que dibujaba. De hecho, varios de los cuadros que tengo aquí en casa son suyos. Sabía que no habría ningún problema a la hora de pedirle una ilustración para la portada porque es como de mi familia y adoro su obra. Me parecía de una cierta lógica utilizar una pintura suya como imagen de un disco que apela a referentes que han estado ahí toda la vida.

El álbum está grabado en varios lugares (Picassent (Valencia), Loriguilla (Valencia, Sierra de Espadán (Castellón), Aljucer (Murcia)…) ¿Es un tributo al nomadismo? ¿Cómo fue su elaboración?

La última semana de agosto del año pasado grabamos todas las baterías en Picassent, en la Casa de Juventud que nos dejó el ayuntamiento de la localidad y que en esas fechas estaba sin utilizar por vacaciones. Con esa base empezamos a trabajar: Marc grabó unas bases de bajo en Murcia, otras de guitarra eléctrica que yo utilicé para apoyarme y cantar encima. Posteriormente regrabamos todas las guitarras y empezamos a hacer los arreglos, en la Sierra de Espadán, en una casa que tienen mis padres. Nos dedicamos a grabar las guitarras eléctricas y algunas voces. El resto de voces las hicimos en Murcia donde también estaba Marina Gómez (cantante de Klaus & Kinski) que aportó su parte de ‘Quemando cromo’ y más adelante Edu Martinez nos envió los teclados por correo electrónico. Así se fue gestando el disco, que terminamos en noviembre para luego masterizarlo en diciembre. Fue algo rápido. Habíamos pensado hacer un disco de 11 o 12 canciones, pero prácticamente metimos las diez que nos dio tiempo a grabar durante esas semanas. Grabamos algún tema más pero no lo veíamos claro para este elepé. De hecho, ya estamos trabajando en el siguiente disco y queremos que salga el año que viene por estas fechas.

El nombre del disco es un homenaje a la revista Vibraciones, que recuerdo descubrir en casa de mis abuelos en los años 80, ya que mi tío la coleccionaba. Fue mi primer contacto con una publicación musical, la primera revista que cayó en mis manos y además me hacía gracia el nombre

Son canciones que oscilan entre el pop con poderío, la presencia de ochenteros teclados flotantes, folk de campo… ¿Habéis querido aglutinar las músicas que más os gustan?

Claro, siempre. En Maronda la idea recurrente ha sido jugar un poco con los referentes e intentar hacer algo versátil que apele a muchos géneros. Yo no soy nada partidario de mantener un sonido concreto, como en aquellos discos de bandas como Jesus & Mary Chain, en su primer disco ‘Psychocandy’, con ese tipo de sonido continuo o el tono de los de Joy Division, tan oscuro y donde el bajo y la batería suenan siempre igual. Yo quería un disco variado, con las miras puestas en trabajos más eclécticos, inicialmente de los años 60, pero incluyendo a bandas actuales que van de ese rollo, como el primer disco de Miles Kane o cosas de Arctic Monkeys, que no sé si han reflejado un poco en el disco. Mi idea era un poco fundir géneros y no quedarnos en el medio tiempo típico, tocado siempre de la misma forma.

Maronda siempre me han recordado un poco a The Last Shadow Puppets.

Puede ser, es un grupo que me gusta mucho también e incluso coincidimos en las bandas que les gustan a ellos. Puede venir eso que comentas al hecho de que compartamos influencias, como ese pop de cámara que viene reflejado en alguna de nuestras canciones. Aunque nosotros no estamos en esa onda tan orquestada.

En Maronda la idea recurrente ha sido jugar un poco con los referentes e intentar hacer algo versátil que apele a muchos géneros

¿Y el arrebato hard de ‘El oráculo’?

(Ríe) Ahí hay también un montón de referencias. La empecé haciendo como una canción de folk-blues tras escuchar unas grabaciones de la Biblioteca del Congreso Americano, una colección de temas con slide guitar, aunque no recuerdo el título de la canción que me influyó. También por aquella época estaba escuchando un recopilatorio de la revista Mojo sobre Hard rock y Mods (Heavy Mod) dónde hay una canción de The Pretty Things, ‘Baron Saturday’, que me impulsó a hacer ciertos arreglos. También tenía en mente al grupo de Demis Roussos, Aphrodite’s Child, con aquella canción ‘The four horsemen’, que influyó a la hora de escribir ‘El oráculo’. Cuando empezamos a grabarla también había otra referencia, que surgió cuando estaba en el autocine de Dénia (Alicante) con mi novia y estaban proyectando ‘Hercules’, esta última versión tan “bakalizada” y que en su banda sonora incluye una canción que se llama ‘Jungle’, que influyó a la hora de meter esas guitarras eléctricas estridentes. Recuerdo que incluso llamé a Marc desde el autocine y le dije: “Quiero este sonido para ‘El oraculo’, este tipo de distorsión”. Todo un compendio de cosas. Hasta quería que sonara un poco a The White Stripes.

Pese a esa miscelánea, el álbum suena muy compacto. ¿Crees que es el mejor que habéis hecho?

Sí, aunque no es algo que yo me plantee mucho. Lo que sí es cierto es que pretendo que en cada disco salgan las cosas un poco mejor que el anterior. Sí que pienso que hay canciones como ‘Nefertiti’, muy complejas a nivel armónico, con mucho cambio o con una instrumentación que no habíamos utilizado hasta la fecha. Así que creo que es algo positivo. No sé si es mejor disco que ‘La orfebrería según los místicos’, pero creo que mis álbumes me gustan de más a menos en orden inverso a cuando fueron publicados. El que menos me agrada es el primero, ‘El fin del mundo en mapas’ (Absolute Beginners, 2011). Todos tienen canciones chulas pero yo no quería hacer otro ‘Volverás’, sino ir sumando repertorio.

‘Vibraciones’ sí que puede ser un disco de transición pensado para complementar a los dos anteriores álbumes y generar un repertorio sólido

Pensé en qué canciones podían complementar el repertorio que ya tenemos para que este fuera más redondo en directo. En este sentido, ‘Vibraciones’ sí que puede ser un disco de transición pensado para complementar a los dos anteriores álbumes y generar un repertorio sólido. Ahora vamos a por un cuarto disco, que no te puedo adelantar todavía como va a sonar, pero la idea es no pisar dos veces el mismo terreno si no es para hacer algo interesante. Me gustan mucho músicos como Nick Lowe, Elvis Costello o Edwyn Collins, que no tienen grandes cambios dentro de su discografía ni grandes saltos al vacío, pero no llegan a repetirse y siempre guardan una gran congruencia estilística y formal.

La imaginería religiosa, las constantes referencias a la Historia Clásica en las letras… ¿Son las mejores licencias poéticas para expresar esos sinsabores amorosos de tus canciones?

Bueno, en su mayoría son frases de refranes o de expresiones populares. No hablamos en sentido críptico o de una manera sesuda de ese tipo de referentes. Está ‘Nefertiti’, pero el único toque de cultura egipcia es el nombre de la canción.

Pero también aparece por ahí un anillo egipcio, ¿no?

¡Ah!, sí, pero es por la letra de la canción ‘She belongs to me’ de Bob Dylan, dónde dice aquello de: “She wears an egyptian ring, that sparkles before she speaks”. Quería hacer un guiño a Dylan, como ya lo hice en ‘La roma imperial’ con ‘Idiot wind’. Eso forzó a que la canción se llamara ‘Nefertiti’ y me parecía divertido hacerlo de esa manera. No pienso que seamos un grupo especialmente “cultureta” o con unos referentes culturales muy cerrados. ‘Quemando cromo’ también es una antología de relatos de William Gibson, aunque elegí ese nombre porque me interesaba a nivel plástico, me gustaba como sonaba.

Me gusta hablar de amor, de experiencias sensitivas y de política también, porque es un tema de conversación siempre recurrente y que incluso condiciona las otras dos constantes. Todo es política en el fondo

También hay presencia política, como en anteriores discos (la canción ‘Buenaventura’, incluida en ‘El fin del mundo en mapas’) en ‘No va a quedar nadie en Madrid’, con esas voces finales. ¿Qué puedes decir de esta canción?

Siempre hemos tocado un poco el tema político en todos los discos. En el segundo también, aunque no estaba dentro del disco, cedimos la canción ‘Brigadistas’ al recopilatorio ‘Primavera valenciana’. Yo veo a la política como una temática más. Me gusta hablar de amor, de experiencias sensitivas y de política también, porque es un tema de conversación siempre recurrente y que incluso condiciona las otras dos constantes. Todo es política en el fondo. En esta canción hablo de Madrid desde un punto de vista desolador, de como estamos yendo hacia atrás en este país. Hoy, por ejemplo, estaban censurando a Francisco Ibañez porque Mortadelo y Filemón tienen un altercado con Bárcenas en su último cómic. Ibañez se saltó la censura franquista durante muchos años y ahora de repente… En el fondo es la misma situación puesto que como aquí no ha habido una transición, si no un traspaso por defunción, nos están gobernando los hijos de los que nos han estado “puteando” durante más de 40 años y no ha habido ningún tipo de relevo. De cara al exterior sí, porque aquí llegó una especie de Democracia sobre el papel, para poder insertar al país en una “nación de naciones” y en Europa no podía haber dictaduras. Creo que se debe más a los mecanismos de la lógica capitalista que a la entrada de una verdadera libertad en España. Aquí hay muy poca libertad. Al respecto de eso, mi amigo Eugenio Merino con su obra ‘Always Franco’ en Arco ha estado también perseguido. Creo que hay muy poca libertad de expresión.

¿Y con respecto a Madrid?

Yo iba mucho a Madrid cuando era más joven, allá por el 2002 y era una ciudad con gente de todas partes, muy fértil, donde se estaban haciendo muchas cosas y eso hoy en día ha desaparecido. Los bares adonde íbamos ahora son franquicias, la gente está ahora exiliada en Berlín o en Inglaterra que es dónde les dejan hacer algo de lo que saben hacer. Ahora me parece una ciudad triste y blindada al talento.

¿Cómo vais a plantear los directos? ¿Tenéis previsto “planear” por festivales?

No sé como iremos de festivales este año. El único que nos confirmó en su momento con tiempo es el Sonorama. Es un disco un poco tardío como para estar presente en la parrilla de festivales. Creo que nos pasará como con el disco anterior, que nos movimos más con la reedición que cuando lo sacamos en Febrero. Hoy en día en España las salas se llenan con grupos de festivales y no a la inversa, entonces si haces una gira por salas y no has estado en festivales, salvo que formes parte de una red de autogestión, tipo La Residencia (Valencia), es muy complicado moverse por salas del circuito de la música indie. De la mal llamada música indie. Nuestra idea es ir presentando el disco en directo, tocándolo lo mejor que sepamos y no parar.

¿Qué expectativas tienes con el disco?

Que funcione lo mejor posible, llegando a más gente que el anterior e intentando consolidar el nombre del grupo.

Comenta con Facebook

comentarios