Pablo Álvarez, Patricia Madagán y Fernando de la Flor. Foto: Esther González Couso

Existen canciones que son creadas para ofrecer un refugio a quien las compone, trasladando al pentagrama cierta maniobra terapéutica para hacer frente al dolor y a la pérdida. Una forma de permitir a quien las ha escrito y cantado (y cantará) la posibilidad de mitigar la tristeza a través de la belleza y transformar esa melancolía en un sentimiento universal, dispuesto a ser compartido para con quien quiera escuchar. Este es el caso de Fernando de la Flor, que en ‘Casa de socorro’ (Acuarela, 2015), último álbum de su proyecto Gente Joven, afronta la pérdida de su amigo Manuel Tejada, a través de una colección de canciones bañadas por la melancolía, trenzadas por melodías ensoñadoras y que son capaces de revertir ese dolor y convertirlo en pequeños poemas que dejan pasar la luz por sus costuras. Con la compañía infalible de Patricia Madagán y Pablo Álvarez, Fernando de La Flor teje con precisión un traje que si bien podría haberse disuelto en las aguas del dream-pop o el shoegazing, se mantiene firme gracias a unas canciones de una entidad más que probada y que van más allá de los estilos y las etiquetas. Un álbum al que hay prestarle la mayor de las atenciones y que procedemos a detallar con la ayuda del propio Fernando.

Habéis fichado por Acuarela para publicar ‘Casa de socorro’ (Acuarela, 2015) aunque por vuestro patrón sonoro podríais perfectamente haber encajado en escuderías como Jabalina o incluso (en su tiempo) Siesta ¿Fuisteis llamando puerta a puerta hasta dar con ellos o fue Jesus Llorente quien contactó con vosotros?

Jesús Llorente escuchó nuestro primer disco ‘I,II,III,IV’ (Discos de Kirlian, 2013) y contactó con nosotros para sacar el segundo con Acuarela. Nos dio mucha pena irnos de Discos de Kirlian porque es un sello humilde y con muy buen gusto a la hora de elegir las referencias que publica. Fue una experiencia estupenda trabajar con Oscar Fernández, que es serio y currante pero no podíamos dejar la pasar la oportunidad de ver publicado el segundo disco en nuestro sello fetiche del “indie” español, Acuarela. La elección se sustenta en una cuestión de sentimentalismo o fetichismo.

¿Qué es lo que mejor define vuestra música, lo de “pop de habitación” o aquello de “dream pop de merendero”?

“Pop de habitación o dormitorio” le viene que ni pintado a nuestra música. Nosotros no sabemos lo que es un estudio de grabación y además nuestro estilo roza el sopor. Todo lo grabamos y editamos en mi casa, lo cual te da el control absoluto sobre la producción de las canciones. Eso es bueno porque los temas suenan a tu gusto y no al gusto de la persona (o productor) que te grabe. Es malo porque a nivel técnico cuentas con unas limitaciones que repercuten en la calidad del sonido, pero prefiero sacrificar calidad por control. Posteriormente las canciones se masterizan fuera. El resultado del sonido de “Casa de Socorro” es mejorable pero a nosotros nos resulta suficiente para presentar las canciones de un modo, por lo menos, digno. Lo de dream-pop de merendero” surgió jugando a etiquetar nuestra música mezclando esos dos elementos. Por un lado el Dream-Pop, estilo que nos podría definir a nivel sonoro y por otro los merenderos, lugares que nos gustan por resultarnos un tanto entrañables y cañís.

Fue una experiencia estupenda trabajar con Oscar Fernández, que es serio y currante pero no podíamos dejar la pasar la oportunidad de ver publicado el segundo disco en nuestro sello fetiche del “indie” español, Acuarela

Parece que el leitmotiv de ‘Casa de socorro’ es el de la pérdida, incluso dedicáis el disco a una persona en concreto y con la portada del disco pretendéis representar la noción del elemento ausente en una escena ¿Qué nos podéis comentar sobre esto?

El disco está dedicado a la memoria de nuestro amigo Manuel Tejada, que falleció el año pasado. Manuel dejó su huella en nosotros a nivel personal pero también influyó de manera directa y indirecta en el grupo. Fue el diseñador de la portada de “I,II,III,IV” y ejerció un poco el papel de gurú a la hora de influir en nuestro sonido al dejarnos decenas de discos de música electrónica, un género prácticamente desconocido para nosotros y que él nos descubrió. Prácticamente en todas las canciones hay una frase o una imagen que aluden a él, eso si, de un modo personal y algo abstracto.

El disco fue grabado entre el otoño y el invierno de 2014, y lo habéis publicado justo un año después ¿Por qué tanto tiempo? ¿Queríais cerrar el circulo estacional?

Como te comentaba antes, nosotros grabamos en primer lugar las canciones en casa y éstas van tomando forma al secuenciarlas y editarlas. La edición es un trabajo que me gusta mucho pero en el que suelo atascarme con cierta frecuencia, la mayoría de las veces por falta de conocimientos técnicos. Si a eso le añadimos que en el proceso de masterización también continuamos modificando las canciones, al final el proceso de producción del disco se hace eterno. Por otro lado si es cierto que a nivel estacional nuestra música encaja muy bien en el otoño, aunque yo suelo componer mayormente en primavera y verano.

Portada de Casa de socorro.
Portada de Casa de socorro.

Vuestro sonido recuerda al de una de las bandas más emblemáticas del pop lento en castellano, Paperhouse, comandada por Nacho Umbert, que facturó el aclamado por la crítica (y algo desconocido) ‘Adiós’ (Acuarela, 1996) que aglutinaba referencias del slowcore y el post-rock. ¿La intención de Gente Joven es actualizar ese sonido tan en boga en el indie de finales de los 90?

Nada más lejos de nuestra intención que actualizar o resucitar nada, demasiada responsabilidad o soberbia implícita en ese papel, pero si es verdad que el post-rock me influyó en su momento y el slow-core siempre lo tengo presente cuando compongo. Los 90 son para mi la década dorada del “indie” aunque ahora tenga la mente más abierta a otros estilos y sonidos. De hecho, ya que lo mencionas, actualmente me identifico más con el Nacho Umbert de ahora que con Paperhouse, y eso que Paperhouse fue un grupo que  escuché y requete-escuché en su día.

El disco está dedicado a la memoria de nuestro amigo Manuel Tejada, que falleció el año pasado. Manuel dejó su huella en nosotros a nivel personal pero también influyó de manera directa y indirecta en el grupo

De todas formas, la voz de Patricia, dulcifica en cierta manera la propuesta, acercándola en momentos puntuales al Donosti Sound o el pop lluvioso británico, véase ‘Mi doble es un alpinista’, ‘Capicúa’ o en los deliciosos arreglos de ‘Radiografía de una centella’. ¿Consideráis necesario abrir un poco el abanico de posibilidades sonoras para no acabar cayendo en el encasillamiento?

Siempre intento arreglar las canciones con instrumentos o sonidos que no resulten reiterativos o convencionales pero al final me acaba sonando todo igual. Tiendo a sobrecargar las canciones con demasiadas capas de sonidos y texturas pensando que así sonarán mejor. La regla de oro del “menos es más” es básica cuando grabas y editas tú mismo tus propias canciones y a mí me cuesta mucho hacer caso a una regla tan sencilla.

Incluís dos instrumentales casi para “separar fases”, como diría Juan de Pablos, ‘Museo de músculos usados’ en la primera parte del disco y ‘Enhorabuena por el Nobel’, que inicia el aterrizaje hacia la última canción. ¿En busca de un clima determinado?

La separación de fases es un elemento que considero muy importante en algunos discos. Esas canciones instrumentales aportan oxígeno al oyente sobre todo porque nuestra música puede resultar algo densa al tener una cadencia perezosa y lenta. También me gusta ver los temas instrumentales como telones que abren y cierran los actos o ambientes que conforman un disco.

Las canciones son de corto minutaje, apenas sobrepasando los tres minutos de rigor pop en las canciones más largas. Más allá de los adjetivos “slow”, “post” o “dream”, se trata de música pop, ¿no?

Absolutamente si. Dos o tres minutos son suficientes para mostrar mis intenciones a la hora de componer una canción. Acabé bastante saturado de los desarrollos largos y minutajes excesivos típicos del post-rock. Me gusta más la sencillez e inmediatez del pop. El minutaje corto podría estar relacionado también con esa intención de no resultar excesivamente cargantes.

En un panorama tan curioso como es el de la música independiente española, donde no hay término medio: o pegas el pelotazo festivalero o sobrevives como puedes en el underground más “ground”. ¿En qué lugar está Gente Joven? ¿Tenéis algún tipo de expectativa al respecto del éxito?

Por el marcado estilo “underground” e “indie” y de los grupos y música que siempre me han gustado tuve claro desde el principio que la música no era para ganarme la vida, si no para darle sentido. Escucharla y componerla es una necesidad vital para mi. Siempre comprendí que me sustentaría con un trabajo convencional y si éste además me dejaba tiempo libre para dedicarme a la música, pues tanto mejor. Por suerte y también porque me lo curré, tengo ese trabajo y ese tiempo, aunque a veces no el suficiente. No tenemos más expectativas que la de ver nuestra música editada en formato físico. De hecho creo que no hay nada más contraproducente en el mundo de la música o en cualquier ámbito artístico que las ínfulas y las expectativas. Creo que se identifica rápidamente a aquellos que tienen esa intención de trascender y triunfar. Es una postura del todo respetable y legítima, faltaría más, pero a mí personalmente me espanta.

¿Pensáis rodar el disco en directo? ¿Creéis que Jesús Llorente podrá reflotar el Tanned Tin para dar cobijo y plataforma a bandas como Gente Joven?

Sí que tenemos pensado tocar en directo. Seguramente lo haremos en un formato “reducido” que nos permita desplazarnos y alojarnos con más solvencia.

Respecto al Tanned Tin, le mandé un mensaje por WhatsApp a Jesús Llorente preguntando por su situación y me dio a entender que es difícil reflotar un barco hundido, por buenas que hayan sido las travesías realizadas en él.

 

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