John Mayall. Foto: Christina Arrigoni

Cuenta Paul McCartney que durante un tiempo solía ir a casa de John Mayall en Londres y éste le invitaba a sentarse cómodamente, copa en mano, y pinchaba en su tocadiscos estimulantes rodajas de blues: desde genuinos clásicos del género hasta las reinvenciones de alto voltaje facturadas por gente como B.B King o un primerizo Eric Clapton. Una suerte de ritual pagano, en el que el llamado “Padrino del blues británico” ejercía de sumo sacerdote musical – y probablemente vital -, y con el que, visto lo visto y pasado el tiempo, parece que se conjuraron para poder tener una próspera y larga vida ligada a la canción. Ambos siguen al pie del cañón: el ex-Beatles, que a sus 74 años (diez años más que los del protagonista de ‘When I´m Sixty-four‘), sigue ofreciendo giras multitudinarias, alternando momentos muy acertados con ciertas concesiones al populismo – con peticiones de mano de parejas del público en el escenario – , y un John Mayall, fiel a su estilo de bluesman inquieto y de alto voltaje, quien tras haber cumplido 83 años el pasado noviembre, continúa grabando discos con fruición y emprendiendo extensas giras que le llevan a tocar en diversas partes del mundo. Algo en lo que, tal y como nos comenta, tiene gran parte de culpa el público que le alienta año tras año: “Me siento muy afortunado por la continuidad que tiene mi carrera y porque, generación tras generación, tengo muchos seguidores que continúan creyendo en la música que hago y siguiendo mi vida de blues“.

Portada de ‘Talk About That’

Con un nuevo disco bajo el brazo, ‘Talk about that‘ – grabado en el House of Blues Studio de Encino (California), que será publicado este próximo 27 de enero por Forty Below Records -, el músico nacido en Macclesfield (Manchester) está a punto de iniciar un Livin’ & Lovin’ The Blues European Tour 2017 que le llevará a tocar, durante casi medio año, por toda Europa y que tendrá su – casi obligada – parada en nuestro país, con fechas en Málaga, Madrid, San Sebastián, La Coruña, Vigo, Gijón, Zaragoza, Bilbao y Barcelona. El autor de ‘Empty Rooms‘, gracias a su apabullante discografía, maneja una gran cantidad de material para interpretar en directo, tanto propio como ajeno, y cada noche promete ser el hechicero de una experiencia única, “Cuando se trata de conciertos en vivo, siempre hago una set diferente para cada noche. Es algo que mantiene bien vivas las hechuras creativas”, explica. Desde que empezó a tocar con los Bluesbreakers, en aquel antológico y seminal (que se lo digan a Cream o a Fletwood Mac) ‘Blues Breakers with Eric Clapton‘, se ha asociado con varios de los mejores músicos de blues y rock and roll, como el propio Eric Clapton, Walter Trout, Jack Bruce, Larry Taylor Peter Green, entre muchos otros… En ‘Talk about that’ ha contado con la colaboración en un par de temas del guitarrista Joe Walsh, antiguo componente de The Eagles. Para John Mayall, como si de una Jam Session se tratara, compartir es vivir: “Joe Walsh es sólo uno de tantos, dentro de una larga lista de músicos que se prestaron a subir a bordo para tocar conmigo y siempre me siento muy orgulloso al poder colaborar con los músicos a quienes admiro”. Aunque no se trata únicamente de tocar y divertirse, la presencia de otros músicos en sus discos debe de tener un sentido final, “El estilo de Joe encaja perfectamente en el nuevo álbum”.

Durante su carrera, que se inició discográficamente hablando en 1965 con ‘John Mayall Plays John Mayall‘, hasta mediados de los años 80, el músico británico fue adaptando su estilo blues a las diferentes corrientes estilísticas que impregnaban cada momento, desde la psicodelia, tal y como se palpa en discos que grabó a finales de los 60, como el apoteósico ‘Blues from Laurel Canyon‘ (Decca Music, 1968), hasta sonidos más cercanos al swing y al jazz, como en ‘Jazz Blues Fusion‘ (PolyGram, 1972). Unas maneras inquietas, con un afán investigador muy marcado, en las que la esencia eléctrica siempre ha estado presente. Y esto es algo que le exime de cualquier probable acusación de inmovilismo, “nunca presto mucha atención al hecho poner etiquetas en la música que he tocado a lo largo de los años, pero creo que elementos de jazz, rock y blues siempre aparecen en mi música porque estoy constantemente buscando nuevas maneras de contar una historia”. En su anterior álbum, ‘Find a Way to Care‘ (Forty Below Records, 2015), Mayall procuró que destacara la presencia de teclados como pianos, wurtlizer… y un despliegue instrumental que le otorgaba un aire de soul sureño, con Memphis en el horizonte y un clima más cálido y reposado en sus composiciones, lo que probablemente tenga continuidad en el nuevo material que presentará en breve, “creo que el tema de cada canción sugiere cómo la historia o situación que cuenta, se puede decir mejor. Siempre trato de captar el estado de ánimo adecuado para cada pieza, tanto si la he escrito yo como si no”, observa.

Un mood al que el músico británico accede tanto en las canciones escritas de su puño y letra como en la revisión de clásicos imperecederos de maestros como Lightnin’ Hopkins, Jimmy Rogers o Shakey Jake Harris. En su nuevo álbum incluye ocho temas nuevos y tres versiones, de Jimmy Rogers, Bettye Crutcher y Jerry Lynn Williams, hechas desde la admiración y el respeto, pero siempre aportando su propio saber hacer, “en el nuevo álbum no he olvidado incluir mis versiones de canciones de otros grandes chicos del blues y en cada caso trato de honrar la integridad de esos músicos que originalmente las grabaron”. Un respeto que también traslada a sus directos, como los que está a punto de ofrecer en España, un país donde existe una gran tradición de seguidores que disfrutan coleccionando los discos de los intérpretes de blues clásicos y que saben valorar a aquellos que tratan de mantener el género en plena forma, gente como Joe Bonamassa, Shemekia Copeland o el tristemente desaparecido Gary Moore… “Siempre disfruto cuando voy a España, ya que el público es muy receptivo en cuanto a lo que hago. Estoy seguro de que van a gozar de la emoción que vamos a generar durante esos días”. Un directo que viene rodando desde hace algún tiempo con los dos músicos que le acompañan, “la interacción entre Greg Rzab (al bajo), Jay Davenport (a la batería) y yo nunca ha sido mejor y hay mucha más flexibilidad para poder realizar grandes actuaciones y más libertad que nunca en nuestras improvisaciones. Tratamos cada concierto como una oportunidad para compartir con el público el gran rango estilístico que contiene el blues y tenemos muchas ganas de tocar próximamente en España”. Unas expectativas que reafirma con el entusiasmo de un rotundo riff: “¡larga vida al blues!”.

 

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