Francisco Nixon. Foto: Silvia Varela

Fran Fernández (Australian Blonde, La Costa Brava) vuelve a seducirnos con su alter ego Francisco Nixon y el recién nacido ‘Lo malo que nos pasa’ (Siesta, 2015), un retoño con una salud envidiable que nos pone tras la pista de aquello que se llamó ‘la costa Fleming’. El periodista Raúl Del Pozo bautizó así a una zona de Madrid que con la calle del Doctor Fleming y el Santiago Bernabéu como estiletes, acogía las ansias “festeras” de algunos madrileños a finales de los años 60 y principios de los 70 del siglo pasado. Una urbanita Costa del Sol, surtida de cubatas y noches ligeras, que prendía con una banda sonora hilada con canciones que llevaban la marca de “magos” del pop español de la talla de Augusto Algueró o Rafael Trabuchelli. En ‘Lo malo que nos pasa’, Francisco Nixon ha pretendido hacer una reverencia a ese sonido a través de 12 canciones que bailan al son del pop excelso y un soul blanco arrollador. Todo ello sin perder un ápice del sentido del humor marca de la casa (‘Médico rural’, ‘Animador de crucero’, ‘Robando cobre’), con la presencia omnipresente de Ana Naranjo (Linda Mirada), una de las mejores voces femeninas del panorama, y hasta una estupenda versión de ‘Juventud’, canción de Terry Winter (en el original ‘Summer holiday’), popularizada en su momento en castellano por el grupo chileno Tiza. Charlamos un rato con Mr.Nixon de todo ello, pero esta vez sin un cubata en la mano.

Rafa Cervera nos comentaba en otra entrevista que en España somos muy injustos con nuestro legado cultural.¿’Lo malo que nos pasa’ ha sido publicado para hacer justicia a una época y un sonido determinados?

Justo el otro día hablaba con un amigo acerca de la labor de recuperación del patrimonio musical que están haciendo un puñado de sellos, programas de radio y blogs hechos en gran parte por aficionados y coleccionistas de discos. Tradicionalmente, desde la propia industria y las instituciones, no ha existido una preocupación por preservar los masters de las grabaciones, o por lo menos nadie ha querido soportar el coste que supone eso. Mientras en Fania Records los masters se guardaban en habitaciones climatizadas, aquí las cintas originales se regrababan, se deterioraban o se perdían.

Por otra parte, hay un relato dominante que afirma que España era un desierto cultural hasta que llegó La Movida. Sin restar un ápice de importancia a la música de los 80, creo que hay muchas grabaciones que demuestran que esto no era así. Y que si hablamos de procesos de producción, incluso se puede afirmar que lo que ha venido después ha sido un retroceso.

El sonido del disco es claramente bailable y cercano a la canción ligera (en el buen sentido, claro). ¿Por qué este cambio de rumbo?

Quería hacer un disco de baile, pero yo no domino el vocabulario de los aparatos y las técnicas de producción actuales. El único camino que encontré fue el de las canciones que escuchaba por la televisión cuando era pequeño, cuando en un mismo programa tipo ‘Aplauso’ o ‘300 millones’ podías ver a Los Ramones, Village People, El Ballet de Giorgio Aresu o a Rocío Jurado.

Hay un relato dominante que afirma que España era un desierto cultural hasta que llegó La Movida. Sin restar un ápice de importancia a la música de los 80, creo que hay muchas grabaciones que demuestran que esto no era así

¿Tenías decidido arreglar y vestir así el disco desde el principio o según te lo iba pidiendo cada tema?

No lo pensé desde el principio. Es una decisión de producción que tomé al final, a la hora de reunir todas las canciones que tenía escritas para dotar de unidad al disco.

¿Es cierto que estas canciones estaban más pensadas para ser publicadas como sencillos sueltos que como un álbum? ¿Qué te impulsó a publicarlo tal cual lo has hecho?

Más que pensar en publicarlas como singles, las canciones fueron escritas sin saber cómo se editarían. Son temas que he ido escribiendo a lo largo de los tres últimos años, algunos de ellos publicándolos como maquetas en mi Bandcamp con ilustraciones de Susana López. Cuando seleccioné las que más me gustaban es cuando decidí darle ese aire setentero al álbum.

Quería hacer un disco de baile, pero yo no domino el vocabulario de los aparatos y las técnicas de producción actuales. El único camino que encontré fue el de las canciones que escuchaba por la televisión cuando era pequeño

El sentido del humor planea por todo el disco, igual que en trabajos anteriores, especialmente en canciones como ‘Médico rural’ o ‘Robando cobre’. ¿Es fundamental para entretener?

El humor es un mecanismo de defensa para distanciarme del público. Creo que es importante no tomarse demasiado en serio a uno mismo. A veces pienso que es un síntoma de inteligencia y a veces una cuestión de cobardía.

‘Lo malo que nos pasa’, la canción, recuerda un poco a las producciones antiguas de Julio Iglesias, pero la letra es puro Vainica Doble. ¿Has centrado tus esfuerzos en la lírica para que tu nuevo giro no despiste a tu oyente habitual?

Simplemente he intentado hacer las mejores canciones de las que era capaz. Intento cuidar la música y las letras de la misma manera.

El humor es un mecanismo de defensa para distanciarme del público

La colección de personajes crece considerablemente con cada álbum que publicas. ¿Eres de los que se sienta en el parque a observar?

No me siento en el parque a observar, pero sí que presto atención a la gente cuando me habla. Intento hablar de lo que conozco y describirlo de la manera más sencilla posible.

El soul suntuoso de ‘Siempre es el cumpleaños de alguien’ apuntalada por los coros de Linda Mirada la convierte, en mi opinión, en el verdadero hit del disco. ¿Es tu favorita?

Sí, es la canción que más me gusta del disco. Está basada en un tema de José Feliciano, ‘Daytime dreams’, de un disco del año 1971 titulado ‘That the spirit needs’.

La presencia de Linda Mirada es también casi omnipresente en el disco. ¿Para cuando un álbum de duetos con canciones de amor?

No tenemos nada previsto, pero tampoco lo descarto. Aunque más que canciones de amor, sería de cosas cotidianas tipo a quién le toca bajar la basura o quién se ha dejado la luz del baño encendida.

Ultimamente tu relación con el cineasta David Trueba es muy constante, primero con las presentaciones a dúo de su última novela, ‘Blitz’, y recientemente con el documental que está preparando contigo de protagonista. ¿Tu salto al cine está cerca?

(Ríe). Ni por asomo. La experiencia de grabar el documental fue muy bonita. Desde el principio tenía claro que no quería que fuera un documental centrado en mí, algo que carece de interés, sino usar mi disco como excusa para mostrar a gente que está haciendo cosas chulas. Hemos entrevistado a los chicos que han fabricado mi disco y que han montado una fábrica de vinilos en Castellón, a una chica que diseña zapatos de swing, unos chicos que tienen una fábrica de aceite de oliva, periodistas, escritores, editores, dibujantes de cómic, ilustradores, productores… A ver qué tal queda.

Desde el principio tenía claro que no quería que fuera un documental centrado en mí, algo que carece de interés, sino usar mi disco como excusa para mostrar a gente que está haciendo cosas chulas

¿Cómo vas a rodar el disco en directo? ¿En fiestas privadas, salas de baile, cruceros…?

Me encantaría poder jubilarme como animador de cruceros, trabajar seis meses al año y descansar otros seis. De momento sólo tengo cerradas dos fechas: el 7 de mayo en la Sala Sol de Madrid y el 6 de junio en la sala BeCool de Barcelona.

La banda será: Enrique Moreno, batería. Nahúm García, bajo. Ricardo Vicente, guitarra. Ana Naranjo, teclado. Después del verano me plantearé si hago una pequeña gira acústica o algo así, depende de mi agenda.

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