Rafael Berrio. Foto: Gema Amiama

Rafael Berrio ha publicado un nuevo disco, y eso es siempre una muy buena noticia. Tras la poesía que surcaba cada rincón de ‘1971’ (Warner Music Spain, 2010) y ‘Diarios’ (Warner Music Spain, 2013), dos elepés maravillosamente arropados por la calidez y la belleza de los arreglos de Joserra Senperena, ‘Paradoja’ (Warner Music Spain, 2015) supone un cambio de tercio evidente con respecto a sus predecesores. Si bien el seguidor de sus dos primeros álbumes en solitario esperaba encontrarse con una nueva colección de canciones afrancesadas y arrebatadas, el músico donostiarra presenta desde el mismo título de su nueva obra una intención claramente rupturista. ‘Paradoja’ es un disco de rock mayúsculo, afilado y trenzado por las guitarras y golpeado por una precisa sección rítmica que borra cualquier rastro del preciosismo de sus anteriores trabajos, para dar con una poética certera, libre y de una honestidad casi doliente. Tal es la transformación que parece un órdago lanzado a su propio público, aunque el propio Berrio, desde San Sebastián, quiere sacarnos de dudas. “Sí, seguramente ha sido un deseo subconsciente de desafiar, no diría al público que me sigue, sino al autor de los valses afrancesados, al cantautor con orquesta que he sido en los dos últimos discos. Será, supongo, el espíritu de la contradicción que se me pone intratable”, explica.

No echo de menos la electricidad. Al contrario, ahora me gusta más tocar solo que con las complicaciones de una banda

El disco da comienzo con una canción áspera y díficil, ‘Paradoja’, atrevida declaración de intenciones, donde se intuye la probabilidad de que el autor echara de menos el vigor de una banda de rock como en la época de Deriva, formación con la que publicó los discos ‘Planes de fuga’ y ‘Harresilandia’, “Es una manera de comenzar insólita. Una canción instrumental de cinco minutos. Lo suficientemente extravagante como para que me decidiera por ello. La incluí in extremis, en el último momento de la grabación. En cuanto a lo de Deriva, no echo de menos la electricidad. Al contrario, ahora me gusta más tocar solo que con las complicaciones de una banda”, argumenta.

El cambio de estilo también ha implicado novedades en cuanto a la manera de dar forma a las canciones en el estudio. De la orfebrería de los arreglos de Joserra Senperena, pianista y compositor también donostiarra, fiel sastre de las canciones de Berrio hasta Paradoja, en cuya producción, tramada por el propio Berrio y Fernando Lutxo Neira en los estudios Katarain, situados en medio de la tranquilidad del Monte de Azkarate (Navarra), se han perfilado las guitarras afiladas y directas al hueso imperantes en el disco. Novedades que a priori podrían haber dificultado la producción de ‘Paradoja’. “No tanto porque los músicos rayan a mucha altura y no hay más que dejarles espacio y oportunidad de expresarse. Tampoco lo tienen fácil porque las letras son largas y tienen su peso. Exigen su lugar central. No nos conocíamos antes pero creo que ellos han hecho un trabajo muy generoso, de contención, de compromiso con mis composiciones y mis textos, buscando esa justa medida entre el deseo natural de lucimiento de cada quien y el bien común, digamos”, asegura Berrio.

El sonido recuerda al del Nueva York más subterráneo de los 70, siempre con el desaparecido Lou Reed reflejándose en el espejo donde Rafael Berrio mira para, en cierta manera, poder reencontrarse consigo mismo. “Lou Reed siempre está presente en mi imaginario. Yo lo tengo en un altar de adoración perpetua, tanto más ahora, en este mundo inconcebible en el que ya no existe”, reconoce.

Lou Reed siempre está presente en mi imaginario. Yo lo tengo en un altar de adoración perpetua, tanto más ahora, en este mundo inconcebible en el que ya no existe

En algunas canciones del álbum, como ‘Mis ayeres muertos’, ‘El animal que has sido’ o ‘El mundo pende de un hilo’, Berrio parece haber querido equilibrar en las letras la mirada interior con la perplejidad ante lo exterior. “Sí, es una buena observación, creo que lo has expresado muy bien. A esa lista añadiría ‘Cambios a mansalva y decadencia’. Son, en muchos casos, ensimismamientos o meditaciones acerca de sucesos exteriores, de objetos, de prodigios admirables y realidades melancólicas que recogen las pupilas de los ojos. Esto último veo que es incluso una obsesión en diferentes canciones del disco”, asevera.

Berrio documentó la grabación del disco de forma casi exhaustiva desde su perfil de Twitter, pero ahora este aparece cancelado, aunque mantiene sus anotaciones de bitácora en el blog creado para la ocasión, quizás por temer una posible sobrexposición que perjudique el devenir de ‘Paradoja’ o una desconfianza en las posibilidades de promoción a través de ciertas herramientas virtuales. Berrio se explica: “Cancelé las redes sociales justo cuando iba a empezar la promoción del disco para hacer lo contrario de lo que hacen otros cantantes. Precisamente para evitar la sobreexposición, o por un miedo abominable al ridículo, o por la dignidad o el amor propio que nos debemos como artistas. Como artistas, que no comerciantes de géneros de punto. Pero bueno, allá cada cual con sus actos. A mí no me gusta que me hagan batir palmas en un concierto. No lo voy a exigir yo de nadie. Simbólicamente hablando.”

El músico llegó a comentar en otra entrevista que estaba expectante con las posibles reacciones ante el disco, especialmente teniendo en cuenta el giro estilístico que conlleva. “Siempre se está expectante. Es lo que tiene el arte de la música, –del entretenimiento, no nos engañemos–, que depende directamente de un público y de su opinión. Mucho mejor suerte tienen los novelistas, o los pintores, que trabajan más en la sombra que bajo el foco. Y bueno, reacciones al disco las ha habido, y en general benévolas. Hay que dejar pasar el tiempo para apreciarlas en su justo valor. Yo no puedo opinar ahora porque mi juicio es el menos interesante. La canción que uno cree que es la más floja es muchas veces la favorita de tu mejor amigo, y así siempre. Nunca sabes”, asegura.

Cancelé las redes sociales justo cuando iba a empezar la promoción del disco para hacer lo contrario de lo que hacen otros cantantes. Precisamente para evitar la sobreexposición, o por un miedo abominable al ridículo, o por la dignidad o el amor propio que nos debemos como artistas

Las canciones de ‘Paradoja’ piden salas de rock más que teatros, con la banda que ha grabado el disco ya con el rodaje a punto. “Tenemos unas cuantas fechas en septiembre. Donostia, Bilbao, Barcelona y Madrid. Iremos exactamente los que hemos grabado el disco: Rafa Rueda, Félix Buff, Fernando Lutxo Neira y Joseba B. Lenoir. Y sí, tocaremos en salas de pequeño formato orientadas al rock. A partir de este mes tenemos algunos ensayos que iremos intensificando a medida que se acerque septiembre. Quiero incluir canciones de todos mis discos anteriores”, afirma.

Un autor inquieto como Rafael Berrio seguro que tiene bajo la manga algún as preparado para conciliar su poesía con el futuro. Aventurados pasos que no sabemos si seguirán la estela de ‘Paradoja’ o se adentrarán en territorios inexplorados. “Sí, más por territorios vírgenes: estoy preparando una zarzuela, una ópera chica con Joserra Senperena. También deliramos a veces con crear un musical. Incluso tenemos una especie de guión. No sé por dónde nos llevará la providencia”, revela.

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