Alvaro Menéndez es León de Pelea. Foto: Sergio Membrillas

El verano es siempre mejor de lo que podría ser “, apuntó Charles Bowden, intentando subrayar que cada verano que pasamos, si nada se tuerce, puede ser el mejor de nuestras vidas. Eso mismo busca atesorar Álvaro Menéndez con ‘Veranos eternos’ (Moonpalace, 2015), el primer álbum de su proyecto unipersonal León de Pelea, magnífico disco que además forma parte de nuestra particular lista de favoritos nacionales del año pasado. Una colección de canciones que sirve de lienzo para recibir evocadoras pinceladas de veranos pasados, momentos concretos y personas indispensables a los que el músico asturiano, residente en Valencia, recurre para que el recuerdo estival de los días felices en la costa cantábrica siga presente y dulcifique la nostalgia durante su actual periplo mediterráneo. Un daguerrotipo que, desde el gusto por el detalle (arreglos sutiles, el ukelele omnipresente o las notas de piano, suaves como la brisa) y la calidez de la voz de Álvaro, invita al oyente a poder sentir sus pies descalzos sobre la arena de la playa o a intentar recordar como huele el césped recién cortado. Canciones que son regalos, de apariencia sencilla pero de efectos hondos y duraderos, que nos atrevemos a desenvolver con la ayuda del propio Álvaro.

 ¿De dónde viene León de Pelea?

León de Pelea es la continuación de mi proyecto anterior, llamado Fighting Lion, en el que componía canciones instrumentales a partir del ukelele. Al poner letras en castellano vi natural traducir el nombre, se había convertido en algo distinto pero la instrumentación era la misma, solo que añadiendo voz.
En cuanto a mí, toco desde que tenía dieciséis o diecisiete años, grabé algunas maquetas hace tiempo pero ahí se quedaron, no pasaron más allá de ser escuchadas por algún amigo. Con el tiempo empecé a cansarme de la guitarra y de los mismos acordes e incluso estuve un tiempo sin tocar (lo cual me sentó fatal) y hace unos años descubrí el ukelele y se abrió un mundo nuevo y me puse a componer y a grabar como si empezase otra vez.

¿Cómo surgió la posibilidad de publicar ‘Veranos Eternos’ con Moonpalace? ¿El mejor sello posible para hacerlo?

A Moonpalace envié hace tres años lo que sería el último E.P. de Fighting Lion. Recuerdo haber leído una entrevista a Juanra (Prado, capo de la discográfica)  y me quedé asombrado de los gustos musicales tan parecidos que teníamos, por lo que decidí enviarle la demo. Al ser instrumental no lo vio claro y al final lo editó en cd un sello de Sydney (Flaming Pines). Al mandarle ‘Veranos Eternos’ me dijo que le había gustado mucho y que quería sacarlo, y yo por supuesto encantado. Con el catálogo que tiene el sello y las ediciones tan bonitas que hace, pienso que es el mejor posible para mi disco.

Con el tiempo empecé a cansarme de la guitarra y de los mismos acordes e incluso estuve un tiempo sin tocar

 Escribió el poeta asturiano Ángel González: “El otoño se acerca con muy poco ruido: apagadas cigarras, unos grillos apenas, defienden el reducto de un verano obstinado en perpetuarse, cuya suntuosa cola aún brilla hacia el oeste”. ¿Este disco parte de un maniobra poética para alargar el final del verano y poder hacer del otoño y el invierno algo más llevaderos?

Bueno, esos versos son preciosos –no los conocía-. Cuando empecé a componer y a grabar canciones para el disco no tenía pensado ningún tema en concreto, ni siquiera que hubiese relación entre las canciones. Pero las letras empezaron a surgir y todas me iban llevando al verano o mejor dicho a los veranos de mi infancia y adolescencia en Asturias. Siempre veraneaba en el pueblo de mis padres, en casa de mi abuela, un sitio de costa muy cercano al Cabo Peñas (que es el punto más al norte de la región, la punta que se ve en los mapas). Los veranos en aquella época de estudiante duraban tres meses, mis padres me daban total libertad de movimiento y horario –siempre se lo agradeceré-, era un ‘Cuenta Conmigo’ contínuo, luego llegaría la adolescencia. Es la época más feliz de mi vida, adoraba el verano, tanto, que el resto del año era a veces como un trámite, una espera. Supongo que por eso ha salido de esa manera, no premeditada, como si las canciones estuviesen esperando. El disco trata de esos veranos que llevo en mi recuerdo o más bien del recuerdo que tengo con mi edad actual, en el disco hablo de momentos concretos, en muchos casos de los últimos años que pasé allí.

De acuerdo con lo que llegó a narrar Julio Verne en ‘El rayo verde’, cuando uno ve un raro destello verde al atardecer, nuestros propios pensamientos y los de otros se revelan como por arte de magia. ¿Algo de esto sucede con tus ‘Veranos Eternos’?

Sería maravilloso que ocurriese ¿no?, esa referencia que has dicho también es muy bonita. Pues no sé que decir, en mi caso sí que hay algo de revelación, como he dicho antes, por la naturalidad con la que surgieron las letras y la recurrencia al verano. El rayo verde lo he visto una vez, en el mar de Mármara, y si te soy sincero, mi único pensamiento era que había visto el rayo verde, estaba emocionado.

El disco trata de esos veranos que llevo en mi recuerdo o más bien del recuerdo que tengo con mi edad actual

También podemos observar en tus canciones pinceladas del cine de Eric Rohmer y sus sencillas pero hondas evocaciones ¿No es así?

Me gusta muchísimo que digas eso, Rohmer es uno de mis directores favoritos. No ha sido algo intencionado, ni durante la grabación del disco pensé en ello, pero me encanta que relaciones mi disco con él. Lo descubrí tarde, la primera película que vi fue Cuento de Verano y recuerdo la sensación tan maravillosa de verla, cómo me cautivó. Yo tendría veintiséis años y ya por entonces debía de sentirme nostálgico de los veranos. No la he vuelto a ver, no sé si me emocionaría tanto otra vez, prefiero dejarlo así. Desde entonces he visto más películas suyas –no las he visto todas, me las voy encontrando-, me encanta cuando trata el verano, la juventud… Hace poco un amigo también me habló de Rohmer y en especial de Cuento de Verano después de escuchar el disco. Y ahora que lo pienso volvemos a cruzarnos con el rayo verde.

Portada de ‘Veranos Eternos’

Vives desde hace bastante tiempo en Valencia, cerca del Mediterráneo, pero se intuye nostalgia de tu Asturias natal y del olor a sal del Cantábrico ¿Estas canciones son un asidero para no perder el contacto con tus raíces a pesar de la distancia?

Siento mucha nostalgia de Asturias, cada vez más, y cada vez le tengo más cariño. Vuelvo siempre que puedo y me emociona un montón ir. Respecto a las canciones, creo que tienen más relación con una serie de vivencias que fueron muy importantes para mí, la nostalgia sería hacia un tiempo y un lugar concretos del pasado. Por otra parte me encanta la luz y el buen tiempo y aquí en Valencia hay mucho de las dos cosas, me encuentro muy bien aquí.

Hace poco un amigo también me habló de Rohmer y en especial de Cuento de Verano después de escuchar el disco

‘Capitán’ parece un homenaje y , a su vez, una canción sobre la ausencia ¿No es así?

Totalmente. ‘Capitán’ habla de mi padre, que era capitán de la marina mercante y que en mi niñez pasaba muchas temporadas fuera de casa, recuerdo tanto sus visitas, como las postales que me enviaba desde los puertos donde atracaba. En la canción hablo de mi recuerdo de él, tanto de cuando estaba en el mar como tras su muerte hace dos años. Mi padre tenía un montón de historias increíbles que me contaba, no me cansaba de oírlas, muchas veces le pedía que me volviese a contar tal historia u otra, además muchas eran muy graciosas, creo que les daba más importancia a estas, le encantaba reírse. En la última etapa de su vida estuvimos muy unidos y hablamos mucho. Esta canción es mi despedida a él, a sus historias –el me hablaba del rayo verde, del Caribe…- es la canción de la que más orgulloso estoy.

En cuanto al sonido, apuntas a canciones sencillas, casi a punto de romperse y sostenidas por pocos instrumentos (cuerdas y piano) pero que llegan a desplegar una gran fuerza íntima. ¿Pretendías habilitar espacios para que el oyente pudiera completar las canciones con sus propias emociones y pensamientos?

La sencillez de las canciones ya viene de mi proyecto anterior. Antes solía acumular capas y capas de instrumentos con lo que al final la idea inicial que me llevaba a hacer la canción quedaba sepultada. Ahora dejo que los acordes o notas que me impulsan a componer, se puedan escuchar y sean una base reconocible. Igual de esta manera hay más sitio a quien las escucha, no sé, también dejo espacios para arreglos y desarrollos instrumentales que es algo que valoro y disfruto mucho en la composición.

‘Capitán’ habla de mi padre, que era capitán de la marina mercante y que en mi niñez pasaba muchas temporadas fuera de casa

Las letras son especialmente evocadoras, pero empleas las palabras con naturalidad y sin entrar en alardes ¿Como enfocas la escritura de tus canciones?

Las letras suelen empezar con una frase o dos que no puedo decir de dónde salen, surgen sin más a partir de la música. Luego ya voy desarrollando la letra, adaptándola a la canción. Esta es la primera vez que escribo letras, me gusta usar palabras que yo utilizo normalmente en mi conversación, a veces puedo usar alguna no muy común, bueno, pensando en el disco solo se me ocurre “tempestad” en la segunda canción. No me imagino rememorando hechos pasados de mi vida mediante palabras o expresiones que no suelo usar, no tendría mucho sentido.

Lo de cerrar el disco con un instrumental que además es la canción que titula al disco, supongo que conlleva toda la intención del mundo, ¿no?

Sí. Esto conecta con los espacios instrumentales dentro de las canciones que hablamos antes. Para mí, como oyente, este instrumental final tras escuchar toda la parte anterior cantada, sirve para que pasen imágenes que no han salido en las canciones o como espacio para reflexionar sobre todo lo recordado, sin que las palabras condicionen las imágenes que uno pueda tener. Ahora ya no me ocurre tanto, pero antes, cuando acababa una película que me había gustado mucho, me quedaba viendo los títulos de crédito para seguir un poco más en la película e ir asimilándola y a la vez soltándola y no volver a la realidad de una forma brusca después de vivir algo intenso. Claro está, la banda sonora tenía que estar muy bien para poder hacerlo. En el disco lo veo parecido, en mi caso para mí la escucha del disco es bastante intensa y el instrumental sirve para algo semejante a lo que he contado de las películas (aunque desde que ha salido no he vuelto a escucharlo).


¿Qué expectativas tienes con tu música? ¿Veremos nuevas canciones de León de Pelea pronto?

Voy paso a paso, dejándome llevar. La música para mí es indispensable tanto como músico como oyente, que haya salido el disco, que suene en la radio, que salgan críticas buenas, entrevistas… es un sueño cumplido. Todo lo bueno que venga bienvenido será. Canciones nuevas seguro que habrá pero no sé cuándo, me ha costado bastante hacer este disco con lo poco que dura y voy a estar un rato con él, espero que vaya llegando cada vez a más gente, daré conciertos… pero ya tengo algunas cosas nuevas grabadas y componer es lo que más me gusta.

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