Manolo Tarancón.

“Yo soy más positivo de lo que la gente cree, y pienso que quien persigue un sueño, por muchos golpes que le dé la vida, siempre va a tener un motivo para levantarse y seguir”. Es Manolo Tarancón (Burriana, 1977) quien tras una distendida charla en un pequeño bar de barrio con vistas a una de las más bonitas plazas de Valencia cuenta lo agridulce de la vida del músico vocacional en los tiempos que corren, a la vez que mantiene un discurso firme y convencido sobre las bondades de su último disco, ‘Historias mínimas’. Un trabajo publicado recientemente y que es,  según el propio Manolo, “un reflejo de lo aprendido durante diez años de carrera”. Un álbum cuidado y mimado hasta el más mínimo detalle, desde la portada y la contraportada de la edición física hasta los fantásticos arreglos que adornan su sonido y que presenta una colección de canciones que funcionan como historias únicas e independientes pero enmarcadas en un concepto estético muy determinado. Con las colaboraciones de Xoel López, Mikel Erentxun o Fabián en tres de los temas del disco, Manolo Tarancón ha encontrado en Carlos Soler (Damien Lott), quien ya participó en su anterior disco ‘Reflexiones’ (2012), el socio perfecto para dar con el brillo adecuado para las canciones y así poder optimizar también los recursos que le ofrece el estudio de grabación. Parece haber dado con la tecla porque cortes como ‘Casa vacía’, ‘A pie de la torre Eiffel’ o ‘La firme intención de actuar’, son sin duda de los mejores de su carrera y con estas ‘Historias mínimas’ puede dar el paso definitivo para firmar (y reafirmarse) como un gran autor de canciones.

‘Casa vacía’ es la canción perfecta para abrir el álbum y es el tema más redondo que he escrito en mucho tiempo

En el primer corte del disco ya lanzas un órdago a lo grande con ‘Casa vacía’, que cuenta con la colaboración de un peso pesado de la canción en castellano, Xoel López. Un tema teñido de melancolía pero que está vestido con unos arreglos propios del mejor pop playero de la Costa Este Norteamericana e incluso cierto toque mediterráneo. ¿Se trata del single perfecto para ‘Historias mínimas’?

Lo cierto es que tenía muy claro que ‘Casa vacía’ era la canción con que la debía abrir el disco. Especialmente porque ofrece sonoridades distintas a lo que venía haciendo con mis discos anteriores y nos atrevimos en la producción, por fin, con ese sonido más mediterráneo y cosas más nuevas. En el disco tiene mucho peso una guitarra de 12 cuerdas eléctrica que teníamos en el estudio, y a la hora de trabajar las canciones, cuando empezaba a tocarla, el sonido me llevaba a ese tipo de terreno y eso es lo que nos hizo ahondar en él. Aunque el primer single escogido del disco es la canción que grabé con Mikel Erentxun, ‘Cosas que nunca te dije’, sí que creo que ‘Casa vacía’ es la canción perfecta para abrir el álbum y es el tema más redondo que he escrito en mucho tiempo.

‘El vals de los secretos’ creo que no engaña desde el título, ya que remite a las mejores baladas fronterizas escritas por los hermanos Urquijo. ¿No es así?

Yo soy muy fan, más que de Los Secretos, de la faceta en solitario de Enrique Urquijo, cuando creó aquella banda de corte más folk, Los Problemas, de sus melodías y sus letras. Los Secretos, cuando Enrique murió, dejaron de interesarme tanto como antes, ya que aunque Álvaro es un gran cantante no me transmitía tanto como Enrique. En ese sentido, esta canción viene a recordar también lo que hice con mi primer disco, ‘Más allá de uno mismo’ (Nuba Records, 2008). Creo que ‘Historias mínimas’ es una mezcla de todo lo que he ido aprendiendo a lo largo de estos diez últimos años y hay mucho de mi primer disco aquí. Esta canción es la que más refleja aquel sonido cristalino, un vals sin tapujos. Una canción 3/4 que no engaña y que narra una historia de celos, de mentiras y sobre lo que puede pasar en una relación cuando no se cuenta toda la verdad.

‘Historias mínimas’ es una mezcla de todo lo que he ido aprendiendo a lo largo de estos diez últimos años y hay mucho de mi primer disco

En ‘Balas perdidas’ echas mano del rock and roll clásico, con un ritmo muy Creedence Clearwater Revival. ¿Es la música de raíz norteamericana la mejor base para desarrollar tus canciones y musicar tu forma de escribir?

Sí, es en la que más cómodo me siento y la que más domino. En este tema tuvimos más cuidado, ya que a diferencia de anteriores discos donde he mezclado temas más “cañeros” con otros más tranquilos, en ‘Historias mínimas’ pretendíamos mantener una homogeneidad en todo el disco. ‘Balas perdidas’ es un rock and roll / blues con su patrón típico pero también se asemeja más a los sonidos limpios de T. Rex y otros grupos del Glam, ya que no queríamos ensuciar la canción. Pretendíamos que sonara limpia pero que tuviera potencia. ‘Cosas que nunca te dije’, la siguiente canción del álbum, con sus slides y las afinaciones abiertas, suena incluso más “americana” que ésta. A mí siempre me han gustado mucho el rock y el blues y en cierta manera he querido hacerles un homenaje con ‘Balas perdidas’. También con ese “solo” de guitarra con mucho reverb, muy garagero, que recuerda a una versión de ‘Maudie’ de John Lee Hooker que hicieron The Animals.

Mikel Erentxun, quien en los últimos tiempos anda reinventándose sin pudor y con bastante acierto, colabora en ‘Cosas que nunca te dije’. Es la voz adecuada para domar a ese colchón de slides, ¿no? 

Creo que sí. Te voy a confesar una cosa: en esta canción me permití el lujo de hacer una mezcla yo sólo, y cuando Mikel Erentxun llegó al estudio quiso cantarla entera y me dijo que en función de la mezcla, eligiéramos la parte más adecuada. Cuando su voz entra en la canción, resulta algo inmenso y aporta muchísimo. De hecho, cada uno de los tres colaboradores que aparecen en el disco, Mikel, Xoel y Fabián, eligió en que canción del disco quería cantar. ‘Cosas que nunca te dije’ es la que mejor le iba a Mikel, ya que a él le gusta mucho también esa música de raíz. Tal y como interpreta la canción, me parece algo sublime. Es la canción adecuada para él, sin ninguna duda, además contando con que la tenía grabada yo sólo con mi voz, antes de que Mikel llegara al estudio, con el master ya casi cerrado, en un día a finales de agosto del año pasado. Es algo que recuerdo como un momento muy especial.

Cada uno de los tres colaboradores que aparecen en el disco, Mikel Erentxun, Xoel López y Fabián, eligió en que canción del disco quería cantar

Resulta curioso que el disco tenga dos referencias recurrentes que sobrevuelan por el mismo: las cinematográficas (El título del disco, ‘Historias mínimas’ y la canción ‘Cosas que nunca te dije’) o la constante presencia de la ‘Casa’, tanto en la portada del disco como en las letras. ¿Añoranza de cierto tipo de idea de hogar?

Sí, ‘Casa vacía’ es una canción que mucha de la gente que la ha escuchado, ha pensado que iba dedicada a mi padre, que falleció hace ya algunos años y no, está dedicada a mi hermana, en un momento en el que yo vivía con ella y tuvo que marcharse durante un año a Francia. Recuerdo que yo compuse este tema de golpe, cuando regresé del aeropuerto tras despedirme de ella. Todo lo que refleja esta canción viene del momento en el que yo abro la puerta de la casa que compartíamos y me doy cuenta de lo que ha pasado. En este sentido, la casa va estar siempre presente en todo el disco ya que ‘Casa vacía’ fue la primera canción que compuse para este trabajo y la que marca el inicio de un nuevo proyecto. Por otra parte, el disco lo empezamos a grabar en el sótano de una casa familiar que tenemos en Calicanto (Valencia), durante el verano de 2014.

Respecto a las referencias cinematográficas, yo soy muy cinéfilo y de hecho el título del disco es un homenaje a una de las películas más tiernas y bonitas que he podido ver, ‘Historias mínimas’, del argentino Carlos Sorín. También hay muchas referencias al cine en varias de las canciones que aparecen en discos anteriores.

En ‘Todo me da igual si tú te vas’ sobrevuela el aire Byrds y ese punto Morriconne que tan bien se le da a Carlos Soler en sus producciones. ¿Su labor ha sido fundamental en el momento de reflejar lo que tenías en mente para estas canciones?

Carlos y yo empezamos a trabajar juntos con mi disco anterior, ‘Reflexiones’, donde la mitad fue grabada con él y la otra con Paco Loco en sus estudios de El Puerto de Santamaría (Cádiz). Desde entonces hasta ahora, Carlos me ha acompañado siempre en directo y es una persona con la que me entiendo perfectamente. En ‘Historias mínimas’ la producción la hemos firmado a medias y en la canción que mencionas, la guitarra de doce cuerdas eléctrica de la que te hablaba anteriormente fue la que nos dio la visión de la canción y nos señaló hacia adonde teníamos que  llevarla y eso puede emparentarla en cierta manera al sonido Byrds. Yo creo que es la canción más fresca y divertida del disco. Refleja, dentro del momento en el nos encontramos tan complicado a nivel sociopolítico, entre otras cosas, que al fin y al cabo, cuando uno no está bien consigo mismo y en este caso, no está con la persona que quiere, de alguna forma el contexto te da lo mismo. Hemos intentado llevar esta canción a un punto divertido y bastante rítmico. Me gusta mucho la forma de producir que tiene Carlos, ya que él es bastante ecléctico y tiene una gran biblioteca “cerebral” de sonidos que le ayudan a sacar todo el partido a cada tema.

El título del disco (‘Historias mínimas’) es un homenaje a una de las películas más tiernas y bonitas que he podido ver

La participación de tu amigo, y compañero en La Viejita Música, Fabián, deja huella en ‘Volverán’, quizás la canción con mas aroma de autor del disco. ¿Por qué crees que esa etiqueta está tan denostada en España y no la de songwriter?

Creo que en España no hemos superado ciertas cosas. Fue muy importante la canción de autor para la progresión y la transformación del país de una dictadura a una democracia pero creo que todavía no se ha cerrado ese capitulo y ahora se está viendo. No estamos tan preparados todavía como para que cambien las connotaciones de esa etiqueta. En Estados Unidos, Reino Unido o Canadá a muchos artistas como Bob Dylan, Tom Petty o Neil Young o muchos otros, se les puede catalogar como songwriters, pero a su vez han grabado discos eléctricos muy buenos que no son discos de autor. Me gusta mucho el concepto de música de autor, pero no el de cantautor. No es que no que no me guste porque renuncie a él, sino porque creo que la gente todavía cuando escucha lo de “cantautor” enseguida piensa en algo que le echa para atrás o está esperando la típica canción protesta. Nosotros lo que hacemos es música de autor, algo que tiene que ver mucho en paralelo con el cine de autor: Música independiente en la que trabajas la letra o la melodía más allá de las ventajas comerciales que pueda darte el producto final. Estoy cansado del término “cantautor”, ya que acota mucho y no es bueno que esto suceda en este país. Las etiquetas a veces son necesarias, ya que hay que filtrar y ayudar a entender las cosas. Todos los géneros y subgéneros tienen sus etiquetas, el pop, el rock, el heavy… Pero lo que yo hago está en tierra de nadie ahora mismo ya que no se ha acabado de modernizar o entender y en España todavía no estamos preparados para darle una connotación distinta o más moderna. Eso es algo que sufrimos y vamos a seguir sufriendo.

Por otra parte, tenía muchas ganas de grabar con Fabián, ya que es algo que habíamos tanteado desde hace tiempo y creo que con ese aire de canción de autor ha salido uno de los mejores temas del disco.

El rock fronterizo vuelve a dejarse ver en ‘Como una sombra’, pero aquí desde un prisma más desafiante, parece que estas a punto de batirte en un duelo emocional. ¿Es un disco sobre el desamor? ¿Sobre aprender a olvidar?

No es un disco autobiográfico. Sólo en ciertas canciones aparecen elementos personales. Si que me interesaba hablar de ese momento, cuando las relaciones sentimentales maduran y se establecen ya en un tiempo. Todos al empezar una relación tenemos esa ilusión y las cosas son distintas y no podemos pretender a lo largo del tiempo mantener esa intención y esa tensión. Todo cambia, no hacía mejor ni hacía peor, simplemente es diferente y dejan de existir ciertas cosas para que aparezcan otras. Es lo que trato de contar, tanto en esta canción como en ‘El vals de los secretos’ o al final del disco con ‘Frío’: ver como es posible que a veces por una pequeña discusión algo que es tan sólido, puede tambalearse. Son cosas que he visto mucho últimamente a mi alrededor y me interesaba escribir en este sentido. ‘Como una sombra’ es una canción muy visceral y la letra daba pie a meter un poco más de mala leche en el sonido, algo más crudo, lo que está hecho con toda la intención.

La gente todavía cuando escucha lo de “cantautor” enseguida piensa en algo que le echa para atrás o está esperando la típica canción protesta

 Tanto ‘A pie de la torre Eiffel’ como ‘La firme intención de actuar’ relajan el pulso a base de arreglos prodigiosos y mirando a la belleza de frente, incluso me recuerdan a las maniobras orquestales de Zach Condon comandando Beirut. ¿La intención era vestir a cada canción con el que traje que pedía sin renunciar a una constante estilística?

Sí, de hecho es un disco conceptual en el sentido de que buscábamos una homogeneidad muy clara. La intención al producir el disco, y la razón por la que hemos tardado tanto en publicarlo, era trabajar cada canción independientemente de la otra. Generalmente cuando un músico va a un estudio tiene los primeros diez temas claros, graba diez guías, luego las baterías, más tarde los bajos… No, aquí cada canción se ha tratado independiente de la otra, con la finalidad de que los temas tuvieran cada uno su fuerza personal muy clara pero dentro siempre de un contexto homogéneo. ‘A pie de la torre Eiffel’ es un homenaje a mi chica, y es algo que le debía de hace ya tiempo. Esta canción no la tenía muy clara para el disco, hasta que Gerard Vercher grabó el acordeón, que yo tenía en la cabeza, al final. Puede parecer un pequeño homenaje a la chanson, aunque se trata de una canción también muy de autor.

‘La firme intención de actuar’, al grabarla, le dije a Carlos Soler que me recordaba a una jota aragonesa y decidimos llevarla a un punto que nos interesara más, sin despreciar a la música tradicional, pero buscando otro concepto más nuevo. Es una canción que habla también de lo que puede ser el final de una relación, pero en este caso de todo lo bueno que puede tener acabar bien en lugar de hacerlo mal. Sobre cuando estas en ese punto en el quieres cerrar algo, todo es muy visceral y cuesta contener las palabras y los hechos, pero sabiendo que si lo haces bien puedes darle muchas posibilidades al futuro.

El disco se cierra con ‘Frío’, una canción con un inicio casi lúgubre y una letra dura y melancólica, no exenta de reproche, que habla de una “historia real”. ¿Crees que las canciones son también una especie de exorcismo emocional?

Sí, para mí lo son. Cuando escribo de manera autobiográfica, como es en este caso, siempre intento que las canciones sean una especie de terapia. Aunque cuando grabé la maqueta era sólo guitarra y voz. Para el disco sí que tenía claro que en la canción debía aparecer un piano con muchísima tensión, con notas muy largas, sin prácticamente ritmo y donde empezaran a entrar capas de sonidos. Con ese dobro al estilo de ‘París,Texas’ de Ry Cooder y mucha atmósfera, algo que Carlos siempre ha trabajado muy bien.

Comenta con Facebook

comentarios