Nerea Coll.

Si acudes este año al Viñarock, Granada Sound, Festival de les Arts, Arenal Sound, Interestelar o Cabo de Plata es posible que encuentres a Nerea Coll fotografiando todo aquello que considere interesante para resumir en imágenes los mejores momentos de cada concierto. Desde hace varios años es fotógrafa oficial de algunos de los festivales musicales más importantes que se organizan en España. Después de trabajar en una productora de artes escénicas y colaborar en la revista OCIMAG, varios promotores se fijaron en las fotografías que realizaba en los eventos musicales para ese medio de comunicación. Fue ahí cuando empezó todo y su presencia en este tipo de acontecimientos culturales sigue en aumento. Su preferencia fotográfica se centra en aquellos instantes que transmiten emoción. Además, trabaja en otros eventos relacionados con las artes escénicas y en fotografía publicitaria, de producto y a campañas promocionales para distintas marcas. El próximo viernes 8 de abril inaugura la exposición PÁLPITOS en Wayco (C/ Gobernador Viejo nº 29, Valencia).

No pasaron más de cinco meses cuando decidí dejar mi trabajo y mi método de vida para apostar por la fotografía. Desde ese momento fui una mujer pegada a una cámara. De esto hace tan sólo cinco años, pero me parecen muchos más

¿Cuándo y por qué decidiste dedicarte profesionalmente a la fotografía?

Fue cuando trabajaba como productora de artes escénicas. Una de mis tareas era retratar ciertos espectáculos y escenas para archivo, difusión y otros usos. Me gustaba la fotografía, entonces tenía una reflex, Sony Alpha 330 exactamente. Los días que tocaba hacer fotos me gustaban, eran relajados, no tenía que lidiar con tantas tareas costosas como el resto de días y además me descubría en una nueva faceta. Pero había algo que me frustraba y era no entender por qué salían siempre movidas, no poder plasmar la imagen que yo tenía en la cabeza. Día a día mi interés por la fotografía aumentó y lo que me provocaba tomarlas me impulsaba a querer más. No pasaron más de cinco meses cuando decidí dejar mi trabajo y mi método de vida para apostar por la fotografía. Desde ese momento fui una mujer pegada a una cámara. De esto hace tan sólo cinco años, pero me parecen muchos más. Con la fotografía encontraré mi lenguaje y además fue una manera de sumar a mi trayectoria, continué vinculada a las artes escénicas haciéndolas el motivo y centro de mis miradas, intentando transmitir en valor humano que tienen para mí.

¿Desde cuándo te dedicas a trabajar como fotógrafa en festivales de música? ¿Cuál fue el primer festival donde trabajaste?

Recuerdo que nada más interesarme por la fotografía, estaba en un concierto del Arenal Sound y paró delante mía un chico con una camiseta negra que ponía “Fotógrafo oficial” y pensé (yo estaba en pleno subidón fotográfico) : “¿Y cómo se hace para estar aquí? Me gustaría”. Al año siguiente, en 2013, colaboraba con OCIMAG. Es una revista mensual en la que uno de sus apartados está relacionado con los festivales y eventos musicales nacionales y requieren de reportajes exclusivos para realizar estos artículos y publicaciones. Esa fue la primera vez que fotografié de manera profesional un festival de música. Al año siguiente fueron los organizadores del propio Arenal Sound los que, después de ver el reportaje, contactaron conmigo para decirme que era el estilo de imágenes que buscaban y me ofrecieron trabajar como fotógrafa oficial de varios de sus eventos. Aquello que en un momento desee se acababa de hacer realidad casi sin darme cuenta. A partir de ese momento fue apostar todo, trabajar mucho y exprimir hasta la última gota de energía para conseguir tu objetivo, pero sobre todo, amar lo que haces y disfrutar con ello.

Para fotografiar me fijo en esa pareja que se cree que está sola en medio de 20.000 personas, esa persona entregada en primera fila que parece que vaya a levitar. Un músico en un momento climax del concierto, el humo que lo hace irreal

¿Cuáles son tus tipos de fotografías preferidas en los festivales?

Obviamente las de las personas, más concretamente en las que te llega la vibración del momento. Por ejemplo, me fijo en esa pareja que se cree que está sola en medio de 20.000 personas, esa persona entregada en primera fila que parece que vaya a levitar. Un músico en un momento climax del concierto, el humo que lo hace irreal… En definitiva, en las que hay emoción, no puedo evitar que mis ojos y mi corazón se fijen en eso.

¿Qué es lo que te llama la atención para decidirte a realizar una fotografía en un festival?

Lo primero es ver que no están pendientes de mí, que están a la suya. No me importa que sean conscientes de que estoy cerca o de que los vaya a retratar, incluso me gusta que me regalen miradas de vez en cuando pero huyo de los posados y de lo artificial. Apoyándome un poco en mis comentarios de antes, la gente que lo vive y disfruta es la que llama mi atención.

De los grupos que podrías fotografiar en los festivales que vas a asistir, ¿cuáles destacarías?

Está claro que al ser fotógrafa oficial una de mis tareas es retratar a los grupos. Yo me encargo únicamente de los cabezas de cartel de cada festival, pues hay otros compañeros que se dedican al resto de conciertos. Pero mi trabajo se inició con otro objetivo. En mis primeras asistencias sólo retrataba a la gente, a esos detalles que diferenciaban el ambiente de un festival u otro. A intentar que una acción o evento de alguna marca patrocinadora tuviera algo más de especial si le dedicabas la paciencia y la mirada justa para verlo así. He disfrutado en muchísimos conciertos pero debo decir que más que el propio grupo fue la reacción del público lo que me llevó a hacerlo.

Me gusta fotografiar sobre todo los cabezas de cartel, por su riqueza en los juegos de luces, su variedad en escenas e instrumentos, porque suelen ser más músicos y porque consiguen una intensidad y una entrega brutal por parte del público

¿Qué tipo de artista (músico o grupo) te gusta fotografiar por sus características?

Sobre todo los cabezas de cartel, por su riqueza en los juegos de luces, su variedad en escenas e instrumentos, porque suelen ser más músicos y porque consiguen una intensidad y una entrega brutal por parte del público. El resto de compañeros de imagen y yo vamos a mil por hora en este tipo de momentos, yo me tiro una hora con los pelos de punta intentando gestionar toda esa energía para comprimirla en imágenes congeladas.

¿En cada festival planificas el trabajo diario o prefieres ser espontánea y fotografiar aquello que te encuentres en un momento determinado?

Hay un equilibrio como todo. Tengo mi planing del día, mis imprescindibles, mis fotos que entregar en directo en unas horas determinadas, horarios de conciertos que yo cubro, acciones puntuales de marcas y patrocinadores, acústicos en las zonas privadas y vips, entrevistas de grupos, efectos especiales, publicaciones de prensa, entre otras cosas. Pero en medio de todo eso paseo de un lado al otro del recinto buscando, mirando, sintiendo y retratando. Ahí es donde genero mis imágenes favoritas de los reportajes, voy a buscarlas pero son ellas las que me encuentran. Todo esto sin dejar de ser consciente de las condiciones lumínicas que ofrecen este tipo de recintos, sabiendo exprimir cada hora del día, de la tarde y de la noche con los estados y momentos de los asistentes.

¿Podrías contar alguna anécdota que te haya ocurrido en algún festival relacionada al ser posible con la fotografía?

Sin duda la tormenta que casi termina con la pasada edición del Arenal Sound. Hubo que rehacer parte de las instalaciones dos días consecutivos, tuvieron que colaborar de una manera admirable todos los equipos de dirección, producción, técnicos, seguridad y demás personal. Las tormentas de verano son intensas e sorprendentes, me pilló en el medio del recinto sin lugar donde cobijarme y con todo el equipo colgado por el cuerpo, sólo podías pensar: ”¿Cómo terminará esto?” Todos los compañeros de video, realización y demás tenían las casetas inundadas, nos comunicábamos por los walkies para intentar que nuestros equipos sobrevivieran y así para poder continuar con el trabajo cuando parara. Fue una situación de estrés para todos. El compañerismo y solidaridad hicieron que quedara en una anécdota más y después de ello intentamos aprovechar las condiciones lumínicas, reflejos y colores que nos regalaba el posterior arco iris, positivando el momento.

Paseo de un lado al otro del recinto buscando, mirando, sintiendo y retratando. Ahí es donde genero mis imágenes favoritas de los reportajes, voy a buscarlas pero son ellas las que me encuentran

Desde tu perspectiva situada detrás de una cámara, ¿cómo se vive un festival de música?

Si te refieres a cómo lo vivo yo, la palabra es muy intenso. Son varios días de jornadas de 12 horas, con todo el equipo a cuestas e intentando cumplir todos los objetivos y tareas que te has marcado para ese día, despierta para añadirle todo lo que por en medio pase. Mi energía me permite lidiar con este tipo de reportajes algo “salvajes” y disfruto con cada mirada, con cada coro del público y con las ganas de disfrutar de casa momento que se me regale.

¿A qué otros festivales te gustaría asistir como fotógrafa?

Al Burning Man Festival. Por que me chiflan las instalaciones, la riqueza de escenografías, las luces, los decorados y la variedad de público que acude.

Además de trabajar como fotógrafa de festivales, ¿qué otro tipo de fotografías realizas?

Como las emociones están muy presentes en mis imágenes, además de las artes escénicas en todas sus vertientes, el retrato es otra de las facetas que practico, books profesionales de actores y disciplinas similares. Pero tengo otra vertiente muy activa también y es la de la fotografía publicitaria, producto y campañas promocionales para distintas marcas. En mi web se puede echar un ojo a este tipo de trabajos.Y quizá también resaltar la fotografía de viajes, debido a mi trabajo me muevo bastante y además intento siempre que puedo realizar escapadas a distintos continentes.

Por último, nos gustaría que elaboraras una playlist con tus canciones favoritas o que te inspiran en tu trabajo, por ejemplo.

El próximo viernes 8 de Abril a las 19:30 horas será la inauguración de mi nueva exposición llamada PÁLPITOS en Wayco (C/ Gobernador Viejo nº 29, Valencia). En ella, además de mostrar una serie de fotografías realizadas en festivales, hago un guiño con la música, invitándote a escuchar algunas de las canciones que me inspiran.

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