Elisa y Eloy Bernal son Hibernales.

Empecemos el cuento por el final: Los Bernal, Elisa y Eloy, son dos hermanos de Barcelona que acaban de publicar un segundo disco de acogedor título, ‘Tu casa, mi casa‘ (El Genio Equivocado, 2017). Una colección de trece canciones más un bonus trackque, según dicen por ahí, han grabado y mezclado en una habitación de invitados de un piso de la calle Olzinelles de la ciudad Condal. Estos Hibernales han dejado durante un tiempo que el pop singular se instalara en tales aposentos, han permitido que se alimentara y creciera y le han enseñado la puerta de salida a la calle. Eso sí, no sin antes moldearlo y pulirlo hasta conseguir que se convirtiera en un ente con sonido propio, poliédrico y muy edificante, deudor (en el buen sentido) de múltiples referencias (ay! esos discos que se escuchaban en casa una y otra vez con el libreto del CD entre las manos), pero que es capaz de transmitir hondura, humor y emoción con sus pequeñas cosas bien dispuestas. 

Han pasado ya cinco años (aunque fue reeditado en 2015) desde la publicación de ‘Un corazón con pelos’. Aquél disco se publicó en noviembre y era una especie de antesala del Invierno. Con ‘Tu casa, mi casa’ (publicado en enero de 2017) parece que os metéis de lleno en él. ¿No es así?

Eloy: Publicamos ‘Un corazón con pelos’ en noviembre de 2012 tras rescatar de diferentes dispositivos unas cuantas canciones que se habían perdido en el disco duro quemado de nuestro ordenador. ‘Tu casa, mi casa’ ha salido a la luz este enero de 2017, sin los problemas del pasado y con la luz de un viernes de invierno. En ambos casos, uno se puede poner la bata-manta y disfrutar de las canciones desde el sofá de casa. En verano eso es más complicado.

El nombre del grupo alude a un imaginario doméstico, el del refugio cálido frente al frío, pero también parece un juego de palabras hecho con vuestro apellido (Bernal). ¿Ocurrencia instantánea o fruto de un largo chiste privado y familiar?.

Eloy: Elisa y yo nos juntábamos a cantar canciones sin un nombre específico. Cuando decidimos grabar las canciones era necesario ponernos nombre. En un principio, fue McGregor (como homenaje a nuestro padre, Gregorio), pero Javi Prat sugirió HIBERNALES como juego de palabras, ¡sí!. A Javi siempre le ha gustado jugar con las palabras: el “trap” del Llobregat (como alternativa al nombre de su pueblo – Prat del Llobregat), Pollos at Last (si tuviera que abrir una pollería en un lugar que hiciera falta) o Vietñam (hipotético restaurante vietnamita)… una larga lista.

En una banda compuesta por dos hermanos es inevitable pensar que uno de ellos influenció musicalmente en el otro. ¿Esto ha sido así o habéis tenido un recorrido formativo paralelo?.

Elisa: Mi hermano me ha influenciado musicalmente desde que tengo uso de razón. Recuerdo con mucho cariño aquellos días cuando, teniendo tres o cuatro añitos, cantaba ‘En un mundo tan pequeño’ de Mercromina con Eloy; o aquellos en los que sonaba Le Mans en el coche; o mi primer concierto, de la mano de mi hermano, de Dominique A… Y claro, ¡cómo no me iba a dar por cantar!. Y mi hermano es un genio. Si mezclas años de conciertos, festivales, buenos amigos, bandas propias (Los Probeta, Gúdar, Neleonard…), estudios de solfeo, piano, y una mente innata e infinitamente creativa… Sale Eloy.

Hay mucho de poético y sugestivo en lo que hacéis (desde el arte de vuestras portadas hasta el imaginativo filtro que utilizáis para reflejar lo cotidiano). ¿Un truco para captar al oyente o un reflejo ampliado de un mundo muy particular?

Elisa: Reflejos de varios mundos particulares. Empezando por el de mi hermano: imaginadlo en su nave espacial (la habitación de invitados de su casa) rodeado de libretas, teclados, pedales y cacharros de todo tipo. Por otro lado, los mundos de nuestra primica y artista Gema Rupérez, que también se encargó del arte de la portada del primer disco, y de Guille Mendia, un tiarrón del Baix Llobregat que crea maravillas gráficas. Su fusión visual con la música de Hibernales es una simbiosis perfecta.

La etiqueta “pop doméstico” se os queda pequeña ¿no?.

Eloy: son canciones compuestas y grabadas en casa, así que “pop doméstico” parece bastante acertado. Algunos amigos nos han dicho, tras escuchar el disco, que es raro, sorprendente e inclasificable. Las tres etiquetas nos gustan.

Se citan referencias como Broadcast, Stereolab, Animal Collective… pero canciones como ‘Quédate’ (con ese aire medieval) son muy Vainica Doble…

Eloy: Qué guay que lo veas así. Nos identificamos con Vainica Doble, ¡sí!. Otros grupos que admiramos como Doble Pletina, Lorena Álvarez o los jóvenes Tronco, ¡también tienen algo de Vainica!. Un grupo al que no hay que cansarse de reivindicar.

Aparecen pequeños homenajes a la cultura popular: ‘Draper’, los conciertos verbeneros de ‘Luces random’ y ‘Gente normal rara de encontrar’ es como el reverso en forma de villancico experimental del ‘Common People’ de Pulp. Aún así todo gira en torno a un auto-homenaje músico-fraternal. ¿No es así?

Elisa: Hibernales es una historia de amor universal, y que cada cual lea ese amor como le dicten sus entrañas.

Eloy: Como diría nuestro amigo Alberto Rodríguez todo lo que cantamos es verdad (al menos en nuestras cabezas). En cuanto a encontrar similitudes con el Common People de Pulp, Javis Cocker la compuso con su teclado CASIO. En ‘Gente Normal rara de encontrar’ varios de los sonidos son también con teclados CASIO.

Que parezca una broma’ parece un cruce juguetón entre la música clásica y The Residents, pero su regusto final es de melodía bien redonda. ¿En el pop vale todo si al final la canción no se resiente?.

Eloy: ¡Sí! Las canciones, canciones son. La música debe ser siempre y, ante todo, libre. La canción ‘Que parezca una broma’ iba a dar nombre al disco, antes de ver la portada. Sería algo así como la “cara B” de ‘Por Amar’. En el ordenador, esta canción se llamaba ‘Barroca’ (te lo cuento por la mención anterior a la música clásica). Me hizo especial ilusión cuando nuestro amigo Juan Carlos Roldán – Roldan nos envió el ‘Espero que dure‘, en la lista de canciones hay una que se llama ‘Tierra plana’ (entre paréntesis ‘Barroca’). ¡Quizá debiéramos haber hecho lo mismo!. No dejes de escuchar este disco a la que puedas. Personalmente estoy enganchadísimo.

Parece que Elisa lleva la voz cantante y Eloy se encarga del engranaje sonoro y las piruetas léxicas. ¿Es así o el reparto de papeles es otro?. ¿Hay peleas por ver quien coge el mando de la tele o la composición de las canciones es fruto del equilibrio y el entendimiento?.

Eloy: Sobre la segunda pregunta, lo segundo. De la primera, es tal cual comentas (ríe).

Elisa: Está claro cuál es el rol de cada uno. En cuanto a peleas con el mando de la tele, ¡nuestros padres han visto bien pocas!. El amor de nuestros padres tiñe irremediablemente Hibernales.

Sabemos que con el frío que hace se está mucho mejor en casa, pero ¿vais a salir de la habitación para presentar el disco por ahí fuera?.

Elisa: La historia de nuestros timings es curiosa. El primer disco, ‘Un corazón con pelos’, se gestó antes de que yo me fuera a vivir a Escocia. Entre idas y venidas, acabó saliendo a la luz. 2016 fue un año de bastantes conciertos que, por cierto, disfrutamos como niños. En cada uno de ellos el apoyo de los que estaban al otro lado del escenario fue incondicional. Ahora vivo en Tel Aviv, así que quizás sean los israelíes los primeros que disfruten de ‘Tu casa, mi casa’. Pero la distancia no impide que Barcelona esté en el calendario.

Eloy: Vamos un poco al revés. Este pasado 2016 actuamos bastante en directo sin haber publicado disco: diría que las únicas canciones que no hemos llevado al directo aún (del nuevo disco) son ‘Derechos al amor’ y ‘Gente normal rara de encontrar’. Este 2017, con ‘Tu casa, mi casa’ reciente, no va a ser fácil vernos en directo: vivimos a unos 5000 Km de distancia. Probablemente, como te comentaba Elisa, el concierto de presentación del disco será en junio en Tel Aviv. Pero estamos deseosos de poder compartir las canciones aquí, al fin y al cabo, “estar tan lejos de casa es lo de menos”.

 

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