Ramírez. Foto: Raquel Norte

Víctor Ramírez es el joven músico que se encuentra tras ‘Book of youth‘ (Demian Records, 2015), un primoroso disco de pop interior que se asoma a través de la ventana del talento aupado por unas canciones repletas de hallazgos melódicos, guiños cinematográficos y un desparpajo incandescente. El prólogo de una obra que en breve podría alcanzar a mirar de tú a tú a algunos de sus referentes, generalmente emparentados con el pop independiente norteamericano o el rock australiano afincado en Perth, Brisbane y alrededores. Ramírez escribe sus letras y las canta en inglés, con una dicción y una naturalidad que potencian el carácter exportable de su propuesta de cara al mercado norteamericano, inglés o incluso nipón.

Suelo componer cuando siento que debo hacerlo. Es un proceso que me ayuda a ordenar mis emociones de manera muy positiva. No es un mero ejercicio

A su vez, se hace acompañar en sus aventuras en directo de otros precoces talentos, como Ángela Pascual y Jordi Sapena, quienes dotan a sus composiciones de vibrantes texturas sobre las tablas. El músico valenciano nos invita amablemente a visitarle en su propia casa, enmarcada en un lugar rodeado de naturaleza y tranquilidad, para así poder conocer de primera mano dónde y cómo da cuerpo a sus canciones, tal y como nos cuenta: “Suelo componer cuando siento que debo hacerlo. Es un proceso que me ayuda a ordenar mis emociones de manera muy positiva. No es un mero ejercicio. Me produce enorme placer encontrarme de repente con una melodía que no esperaba. Suelo desechar muchas ideas y solo grabo las que me sorprenden”.

Su música se nutre de referencias varias, reflejadas esencialmente en las letras de ‘Book of youth’, como páginas de un libro escrito en 11 capítulos más un epílogo, y que destilan ciertas dosis de sentido del humor y ponen un énfasis claro en el autoconocimiento, aunque anteponiendo la ficción frente a la observación de lo cotidiano. “Normalmente me inspira una novela, una película, o muchas canciones diferentes que con un poco de suerte suelo descubrir. Me inspira mucho más la ficción que la realidad”, explica.

El lugar donde las canciones de Ramírez empiezan a coger forma es su propia habitación, rodeado de sus libros y discos favoritos y un póster con el lema ‘I want to believe’, que subraya su pasión por la Ciencia-Ficción y la ufología. Respecto a si ya tiene decidido como vestir cada canción cuando comienza a moldearla con su guitarra acústica, asegura que “pienso en los arreglos que podría tener cada canción cuando escucho repetidamente las primitivas demos que suelo hacer para decidir si la canción sirve o no.

Me inspira mucho más la ficción que la realidad

En el caso de ‘Book of youth’, llegué al estudio de grabación con unas ideas más o menos claras sobre lo que quería añadir y lo que no”. Aun así considera esencial la figura del productor, ya que en este disco “Joaquín Pascual se ocupó de ordenar aún más mis ideas. A través de sus sugerencias, su visión externa y su facilidad para plasmar lo que yo quería para estas canciones conseguí dejar ir a las canciones en paz. Es muy importante para mí la figura de un productor en mis discos. Al fin y al cabo es lo que permite que logre capitular cada tema de la mejor forma posible. Un buen productor me da mucha seguridad y me facilita el proceso”, explica.

Otros proyectos musicales

Ramírez anda involucrado en distintos proyectos musicales donde cumple roles distintos: En Oh, Libia!, la banda que comparte con J.T. Prewitt, en su momento apadrinada por Ken Stringfellow (The Posies, R.E.M), y que actualmente se encuentra grabando un tercer disco. También como guitarrista en los directos de la banda de Jorge Pérez, Tórtel y en Coleccionistas, donde repite con Tórtel y comparte triunvirato con Remi Carreres, emblemática figura del pop valenciano en aquella banda de la que formaba parte con, entre otros, Carlos Goñi (Revolver), Comité Cisne. Le preguntamos si es complicado compaginar su labor en estas tres bandas con su propuesta en solitario. “Realmente no. Los proyectos en los que participo con otras personas suelen respirar de otra forma. Mi grado de responsabilidad no es el mismo en todas las bandas en las que toco o he tocado.

Es muy importante para mí la figura de un productor en mis discos. Al fin y al cabo es lo que permite que logre capitular cada tema de la mejor forma posible

Me estoy dando cuenta de que este proyecto (Ramírez) terminará por acaparar la mayor parte de mi atención, y suelo estar alerta. En el resto de proyectos me dejo llevar más. Estar relajado en estos otros proyectos me ayuda a disfrutar más de todo el proceso y a adquirir una visión renovadora de la música. A través de gente como Tórtel o Remi, en el caso de Coleccionistas, siempre aprendo cosas nuevas que enriquecen mi manera de entender la música”, afirma.

El músico valenciano mantiene un prometedor presente y un futuro a corto plazo realmente excitante, con los directos que ya tiene programados y como telonero de Jacco Gardner o Yann Tiersen en sus próximos conciertos en Valencia. Los siguientes pasos se irán desvelando a medida que la magia de sus canciones vaya aclarando el camino desde el bosque y, dejando de lado algunos sinsabores pasados con la industria discográfica, pueda llegar a pasear su música a orillas del East River.

LOS CINCO DISCOS FAVORITOS DE RAMÍREZ

A continuación le pedimos a Ramírez que nos hable de sus cinco discos favoritos, aquellos que han marcado su forma de componer y entender la música. Además de nombres con influencia claramente reconocible en sus canciones, nos sorprende con alguna referencia que no había sido mencionada en anteriores entrevistas.

1. Mark Johnson – ’12 in a room’ (Not Lame Recordings, 2000)

Es un disco de un músico que en los años 70 publicó un álbum llamado ‘Years’ con Vanguard Records, la discográfica de Joan Baez y que con el paso de los años resultó ser un disco mítico para este sello. Aun así, Mark Johnson es un artista que no ha obtenido demasiado reconocimiento, casi siempre inmerso en los círculos underground de Nueva York. A ’12 in a room’ llegue por accidente tal y como lo he hecho con la mayoría de discos que me gustan. Es un disco muy interesante ya que se trata de canciones de pop clásico pero con una personalidad muy genuina. Está grabado (como su título indica) de una manera muy lo-fi, con 12 canciones registradas en una habitación con un ocho pistas. Pero esta limitación de medios no juega en este caso en contra del artista, ya que las canciones son tan buenas que parecen grabadas en un gran estudio.

2. East River Pipe – ‘The gasoline age’ (Merge Records, 1999)

FM Cornog (East River Pipe) es mi artista favorito. Este disco podría considerarlo como la base de ‘Book Of Youth’. En cuanto supe que Joaquin Pascual iba a ser el productor, no había ningún disco más indicado para escuchar durante el trayecto Valencia-Albacete que este. Es el disco definitivo para escuchar en viajes por carretera. Es un disco conceptual, repleto de canciones preciosas, y que habla de una travesía desde Nueva Jersey hasta Atlantic City. Cuenta la historia de una pareja que emprende un viaje en coche para escapar de los problemas cotidianos para emprender un trayecto en el que suceden muchas cosas y llegar a jugarse lo poco que tienen en los casinos de Atlantic City. Se podría hacer una película perfectamente con las canciones de este álbum. Creo que es mi disco favorito.

3. Jon Brion – ‘Meaningless’ (Straight To Cut-Out, 2001)

Jon Brion es un músico muy conocido por las bandas sonoras que ha realizado para Hollywood (‘Olvidate de Mí’, ‘Magnolia’, ‘Synecdoche, New York’..). Realmente me sorprende que haya centrado su carrera en el cine y en las bandas sonoras y en cambio solo tenga un disco de canciones pop al uso en solitario. Me parece un disco muy interesante porque observas de donde viene musicalmente Jon Brion y descubres que aun absorbiendo con mucha maestría las influencias que tiene de bandas como The Beatles o de la psicodelia menos obvia de los 60, mantiene un estilo muy particular y realmente propio. Algo que también me gusta mucho de este disco es la ironía que desprenden sus letras, algo que ha influido mucho a la hora de componer mis canciones. Los temas de este disco, a pesar de sonar en ocasiones muy duros, no se toman del todo en serio, y es en parte gracias a las letras. La condición de cada canción es “la vida es una broma”, el “sinsentido” (Meaningless) que titula al álbum.

4. Hal Hartley – ‘Possible music from the films (etc) of’ (Possible Music, 2003)

Hal Hartley es un director de cine independiente norteamericano con un grueso de films rodados en los años 90 (‘Trust’, ‘Simple men’, ‘Flirt’, ‘Amateur’, ‘Henry Fool’…) y este disco es un recopilatorio de los mejores temas instrumentales, compuestos por él mismo, de su filmografía. Son canciones instrumentales pero que pueden funcionar como piezas pop únicas lejos de la música de banda sonora al uso. Creo que Hartley tiene una manera de componer muy genuina y personal.

5. Big Star – ‘#1 Record’ (Ardent/Stax, 1972)

Cuando grabé el primer disco de Oh, Libia! con Ken Stringfellow como productor, hubo un día en el que él estaba haciendo una entrevista por teléfono para una publicación inglesa donde nombraba todo el rato a un tal Alex Chilton. Yo por aquel entonces no conocía a Big Star y le pregunté a J.T. Prewitt: “¿De quien habla tanto Ken?”. J.T. me contó sobre quienes eran Big Star, la maravillosa banda formada por Alex Chilton y Chris Bell. Aquello sucedió en 2010 cuando ni siquiera se había producido el fenómeno Big Star que está ocurriendo de un tiempo a esta parte, con conciertos de homenaje por todo el mundo. A raíz de eso descubrí la canción ‘Thirteen’, y me pareció vislumbrar a unos Beatles de los años 70. Son canciones de corte muy clásico pero muy especiales. Todos los discos de Big Star me gustan mucho, pero este es el que más me conmueve porque hay cabida para todo: Canciones más rock y otras con tintes más emocionales, llegando a conformar un álbum con un contraste que funciona muy bien y que no contiene ninguna canción mala. Un disco redondo.

Ramírez muestra sus discos favoritos.
Ramírez muestra sus discos favoritos.

Fotos de Raquel Norte.

 

 

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