Ricardo Vicente. Foto: Nahúm García.

“Siempre sabré, que estaré muy sólo donde esté; en el estuario, como un pez”, canta Ricardo Vicente en ‘Hablando en serio’, una de las 9 canciones que habitan en ‘Hotel Florida’ (Cydonia, 2015) el segundo y último disco en solitario del músico zaragozano. Frase que, en cierta manera, pincela el clima de un disco que recrea simbólicamente el ambiente de cualquier hotel en época de guerra, lugar dónde el autor, interpretando a la vez el papel de reportero gráfico y literario, y, porqué no, de Demiurgo, rebusca en la intimidad de sus inquilinos e intenta interpretar las emociones ajenas a través de la belleza. El Hotel Florida, fue en realidad aquel lugar de trasiego e inquietud, que situado en la Plaza de Callao de Madrid, acogió en plena Guerra Civil las ansias de reportar y dar a conocer los entresijos de la crueldad del conflicto bélico, de ilustres como Robert Capa, Mijaíl Koltsov o Ernest Hemingway. Pero este hotel, como el que nos canta Ricardo Vicente, también alquiló las emociones, los arrojos y las altas y bajas pasiones de aquellas gentes que transitaban por él, dejando muescas de su vida por sus habitaciones. Y aquí entrevistamos al propio Ricardo para que nos cuente como ha revelado esa imagen en positivo a través de las canciones de este magnífico álbum.

En este disco escribes crónicas de una guerra muy particular, tal y como hacían Hemingway, Mijaíl Koltsov o Herbet Matthews desde el genuino Hotel Florida pero también podrías haber titulado el disco como Hotel Rwanda (en referencia a la película rodada en 2004 por Terry George) ¿Que es más importante para ti el contexto o el conflicto en sí mismo y sus consecuencias?

Lo más importante para mí es el conflicto en sí mismo y las consecuencias, pero no las que vienen del contexto. Lo esencial es cómo afecta a los individuos particulares el paso del tiempo. No estoy haciendo un análisis geopolítico de la guerra de Rwanda o un estudio del colonialismo en África, para mí la guerra atraviesa personas.

Es un poco descorazonador pensar en ello, pero tal y como están las cosas parece que van a seguir habiendo más hoteles como el Florida, el Saint Georges de Argel o el Holiday Inn de Sarajevo. El ser humano sigue emperrado en reincidir en sus peores errores, ¿no crees?

Es así, es un universal antropológico, algo que está en la bases de la comunidad. Lo que ocurre es que la guerra se adapta como la vida misma, evoluciona y persiste. Hoy estamos ante una guerra en occidente basada en el individualismo. Se sustenta sobre la nueva situación tecnológica que ha generado un mecanismo de actuación individual. Los hoteles son teléfonos móviles; los cuarteles, locutorios; los frentes son pequeñas victorias o derrotas mediáticas y las consecuencias no se están entendiendo como tal. Hubo gran guerra, hubo guerra fría, hubo guerrillas y hoy hay terror.

Lo más importante para mí es el conflicto en sí mismo y las consecuencias pero no las que vienen del contexto

La portada del disco subraya la impresión de que como escritor de canciones has querido asomarte a la intimidad de los otros. ¿Ponerte en su lugar para entender o mera curiosidad por las emociones ajenas?

Exactamente. Como decía antes, lo que a mí me interesa es eso que atraviesa a las personas, tanto en el amor, en la guerra, en la luminosidad de un domingo de gloria o en el volver a cometer los mismos errores. La portada del disco, con ese ojo de cerradura, es un reflejo de mi mente, de la perversión de querer mirar el interior de una habitación sin que yo sea visto. Creo que es crónico, que no puedo abandonar mi atracción por mirar a los demás sin ser yo invadido.

Portada de Hotel Florida.
Portada de Hotel Florida.

¿Durante los conflictos, ya sean bélicos, emocionales o coyunturales, es cuando las personas se vuelven más interesantes?

Yo creo que se vuelven más honestas. No es que piense que salga aquello que guardan celosamente toda una vida y en una situación excepcional emerja, sino que en situaciones de conflicto sacas lo que crees que te va a salvar hasta que por el propio conflicto acabas perdiendo todo lo que era digno de salvarse. Ese es el momento en el que uno ve cosas que no volverá a ver jamás. Tal vez sea un nuevo “yo”, o el antiguo que se ocultaba, no me importa eso, la verdad; lo que me importa es que en esos momentos los discursos son más bellos.

La portada del disco, con ese ojo de cerradura, es un reflejo de mi mente, de la perversión de querer mirar el interior de una habitación sin que yo sea visto

Ernest Hemingway y Martha Gelhorn consumaron su amor a pesar del ruido bélico y el trajín del Hotel Florida. Éste álbum también va un poco sobre ello, ¿no?.

En la trama del disco hay un relación de amor más allá de las bombas. Al contrario que en la guerra, en el amor o en la sexualidad narrativa, a mí me obsesiona explicar el contexto y las consecuencias generales de ello. Abrir el plano y ser más abstracto, porque los primeros planos son siempre un poco obscenos. Yo hablo de amor, pero casi siempre mezclado con otras cosas.

La voz de Zahara, los sublimes arreglos del disco, la emoción de tu cantar… Al fin y al cabo la labor del Demiurgo es encontrar la belleza allá donde fuere. ¿No es así?

Claramente. Yo no creo en Dios, pero creo en el Demiurgo, en un guionista que organiza. Es una vieja referencia de la filosofía antigua que me persigue. Llevado al plano de la estética, como tú planteas, la búsqueda de la belleza es un acto de Demiurgo. No eres un creador, eres un tipo que busca y en este caso el guionista ha hecho que encuentre cosas tan bellas como la voz de Zahara, arreglos y arreglistas y ganas de emocionar cantando.

Me obsesiona explicar el contexto y las consecuencias generales de ello. Abrir el plano y ser más abstracto, porque los primeros planos son siempre un poco obscenos

De Roméo Dallaire dicen que fue un “buen hombre en el infierno”. ¿La mejor definición posible?

No sé si es la mejor, pero a mí me gusta bastante. Yo diría que fue un buen hombre en el infierno que cuando volvió a la paz de su mundo no la pudo soportar. He contado que en alguno de mis viajes busqué la idea de ser corresponsal, pero el miedo me paralizaba. Después, a la vuelta, solía tener una sensación de placer y futuro. Eso es adictivo. Lo que yo creo es que si ves el horror, luego buscas el placer, pero si no lo puedes sentir es que tienes síndrome de estrés postraumático, y eso es un nuevo infierno.

Yo intento ser un compositor en castellano, con la responsabilidad y la tradición que ello comporta

Tu imaginario lírico entronca con la artesanía pop de tu amigo Francisco Nixon, quien también rima sin reparos emociones y situaciones con iconos comerciales y populares, (él con Inditex, tú con Telefónica)… ¿Queréis darle una vuelta de tuerca a la canción en castellano?

Eso sería haber conseguido un propósito enorme que sí me gustaría, pero no por darle una vuelta de tuerca. Yo intento ser un compositor en castellano, con la responsabilidad y la tradición que ello comporta.

El disco es esencialmente narrativo y literario pero al final te marcas un “Robert Capa” con ‘Belleza y tiempo’, que bien podría ser el negativo de la primera canción del disco ‘Belleza y miedo’. ¿No?

Acabas de abrir una de esas cajas que uno se guarda para uno mismo y espera que nunca sean comprendidas. Hago de reportero gráfico, hago de fotógrafo, plasmo el negativo de una imagen y luego la positivo, con la novedad que ello puede traer. Nada que añadir a la pregunta porque acabas de revelarla: ‘Belleza y miedo’ es el negativo de ‘Belleza y tiempo’.

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