Xebi SF. Foto: Marta Vidal

“Tibidabo es joven, ahora quiere y debe ver mundo, así es como se siente… Él, actúa al margen de todo lo demás, y creo que hace bien”. Tal y como nos cuenta Xebi SF, la vida propia de Tibidabo (Satélite K, 2016) se extiende en 2017 con ‘Tibida-Tour’, una serie de conciertos con los que seguirá presentando los temas de su segundo álbum en solitario  – el primero es ‘Duermevela‘, publicado en 2014 – comenzando por su localidad natal, Girona y en lugares como Madrid, Barcelona, Tarragona u Olot. Lejos de ser una aventura romántica, el ex-componente de Savats muestra una firme confianza en la eficacia en directo de unas canciones que velan por el trazo más clásico de la melodía, con un ojo puesto en la ruta norteamericana – en los momentos más álgidos – y otro en la querencia por los arreglos limpios y bellos del pop más lustroso, con el piano como gran aliado. Un palpitar íntimo que equilibra su discurso con canciones de tinte social y político, no exentas de flema, y que le valieron, en su momento, elogios de coetáneos como Nacho Vegas.

Portada de ‘Tibidabo’.

Xebi SF rodará ‘Tibidabo‘ en diferentes lugares y contextos: Festival Neu! junto a gente como Za!, Petit de Cal Eril o Cala Vento, en Madrid con Santi Campos o en la sala Sidecar de Barcelona teniendo a Alberto Montero de invitado, entre otros. El músico gerundense considera que cada evento tiene su incentivo, “tengo mucha ilusión en el Festival Neu! por mil razones, pero el saber que luego vamos a ciudades como Madrid y Barcelona donde aún no hemos presentado Tibidabo y donde compartiremos noche con artistas invitados que tanto admiro, me emociona del todo y junto a la banda vamos hacer que cada concierto sea especial”. Como él mismo explica, “todos los conciertos de Tibida-Tour serán con toda la banda al completo, Albert Dondarza (piano y violín), Enric Teruel (guitarra y banjo), Josep Renart (trompeta y percusiones), Tom Hagan (bajo), Rubén Berengena (batería). Y todos en formato eléctrico, excepto el del festival El Mini, donde haremos un acústico muy especial con la banda en el Museu dels Sants de Olot. Tengo mucha suerte al poder contar con todos los músicos amigos que me acompañan”, observa.

Tibidabo‘ es un disco que fue registrado en el comedor de su casa, como reverso a la odisea que supuso la confección de su primer álbum – furgoneta mediante, 19 días y 4.000 kms -, y cuya exposición en directo con una banda completa determinará, a priori, una reformulación de lo grabado, “me gusta separar un poco lo que es el disco de lo que puede llegar a ser el directo. En los conciertos cada canción toma un aire un tanto renovado si lo comparamos con el disco, en parte y gracias a los músicos que les dan otra vida a las canciones. Creo que lo bueno es jugar con lo mejor de cada momento y me sería muy difícil elegir entre estudio y directo”. Respecto al espíritu de sus canciones, el disco abre con la arenga de ‘Todos por igual‘, suerte de himno tabernario, aupado por los coros, en el que canta que “nadie será libre hasta que lo seamos todos por igual”. Sin embargo, la línea política vira en intimismo hacia la segunda parte del disco, aquella que va de ‘8 am‘ hasta el final, conformando un equilibrio que parece preconcebido, aunque como Xebi SF explica, hay mucho de intuición en ello, “tienes razón, al final parece que hay ese equilibrio, pero sinceramente mas que buscar, dejo que salga lo que Dior quiera. Al escribir Tibidabo me sorprendí a mi mismo, hasta el momento siempre había escrito de manera mas personal, autobiográfica y creo que Tibidabo es igual de personal pero poniendo la mirada hacia fuera en muchos momentos”.

Una mirada al exterior que conjuga la gravedad de temas como la ya mencionada ‘Todos por igual‘ con la ironía de ‘Y ahí estas tú‘, mediante unas estrofas que parecen remitir a la modernidad líquida del recientemente fallecido Zygmunt Bauman, o ‘La vida moderna‘, un repaso a los vicios cotidianos de la contemporaneidad que tiene su punto álgido en esa imagen de aquellos adultos de ahora, jóvenes de antaño, que pretenden purgar sus hígados castigados en el pasado por el botellón y derivados, llenando sus ratos de ocio con horas de ejercicio compulsivo. Es posible que quien haya escuchado esta canción se haya planteado no volver a participar en próximas maratones durante un tiempo, “(ríe), no lo sé, espero que no. Si que me ocurrió que el Director de un festival en el que actuamos este pasado verano, me quiso aclarar que el le da duro al tema de la Mountain Bike, pero que no se depila… Fue gracioso como quiso aclararme eso de una manera bastante urgente”, ironiza. También hay retrato naturalista, ‘La gran boda‘, mitos religiosos, con ‘Tibidabo‘ y la etimología de la montaña más alta de la Sierra de Collserola –  o dosis de ternura (con aparentes referencias personales) en canciones como ‘8 am‘ o la breve ‘Quiéreme la vida toma‘, y eso hace que en el fondo se trate de canciones sobre la vida misma, “Sí exacto, son fotografías, momentos y verdades de un vida”.

Para un autor de canciones como Xebi SF, el fondo es tan importante como la forma, aunque actualmente, entre tanto ruido cultural y el run-run de la vida diaria, resulta arduo calibrar como puede influenciar una canción o la forma de hacer de un músico y las ideas que pretende transmitir con sus creaciones en los hábitos o creencias de quien lo escucha, “es difícil responder a esto, pero sí creo que la música tiene un poder natural. Una canción puede transmitir mucha tristeza o hacer bailar a 40.000 personas en un estadio en una euforia colectiva. Tiene una fuerza descomunal. Entonces creo que el mensaje es muy importante y en mi caso lo siento como una responsabilidad, un compromiso”, explica.

Recientemente, y antes de empacar los bártulos para dar comienzo al ‘Tibida-Tour’, Xebi SF escribió durante los ultimos días de 2016 y registró en directo un nuevo tema, ‘Un brindis para el último‘ en el Sunset Jazz Club de Girona. Una canción de aire nocturno y mecida por el teclado que anticipa una vía que parece querer explorar en sus próximos movimientos, “me has hecho recordar cuando grabé mi primer disco con 19 años con el grupo Not Lasting. Yo era guitarrista y estaba Miquel, mi amigo y teclista. En el momento de las mezclas yo me pasaba el día pidiendo al técnico que subiera el teclado y el teclista diciéndole que subiera la guitarra. El técnico ya mareado nos dijo “tíos, creo que os habéis confundido al elegir vuestro instrumento”… Ahora, muchos años después, estoy como un niño pequeño descubriendo algo nuevo en cada momento, cuando me siento delante del piano. Y esto es muy bueno para mí”, concluye.

 

 

 

 

Comenta con Facebook

comentarios